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Lun. Sep 28th, 2026

Burnham abre la puerta a reingresar al Reino Unido en la UE en 2030

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El primer ministro laborista rechaza descartar el regreso a Bruselas, mientras Tony Blair presiona para una hoja de ruta en una década

Andy Burnham, primer ministro británico, ha descartado por primera vez cerrar la puerta a que el Partido Laborista incluya en su programa electoral la posibilidad de reingresar al Reino Unido en la Unión Europea antes de 2030. Diez años después del referéndum del Brexit —que dividió al país y consolidó el triunfo del Leave—, la opción de volver al bloque comunitario gana peso en el debate interno del partido gobernante, con figuras como Tony Blair abogando por marcarse ese plazo como objetivo.

Burnham, en declaraciones a medios internacionales, evitó confirmar si el regreso a la UE será una promesa concreta en las próximas elecciones generales, pero admitió que «las líneas rojas» del partido —que hasta ahora rechazaban cualquier negociación con Bruselas— podrían revisarse. La presión interna crece tras el fracaso de la estrategia económica post-Brexit, que ha dejado al Reino Unido con un crecimiento estancado y una libra en mínimos históricos frente al euro.

Blair, ex primer ministro y figura clave en el New Labour, ha sido el más explícito al pedir que el Gobierno laborista «trabaje hacia una reincorporación ordenada» en una década. Su postura, compartida por sectores del partido, refleja un cambio de tono en un debate que hasta hace poco era tabú incluso para los euroescépticos moderados.

El Brexit dejó al Reino Unido fuera del mercado único y Schengen

El referéndum de 2016, con un 51,9% a favor de abandonar la UE, dejó al Reino Unido fuera del mercado único y del espacio Schengen. Desde entonces, el país ha intentado negociar acuerdos bilaterales, pero la dependencia de exportaciones e inversiones europeas —especialmente en sectores como la agricultura y la automoción— ha revelado las limitaciones de esa estrategia. Según datos del Office for National Statistics, el comercio con la UE cayó un 15% en los primeros cinco años post-Brexit, mientras que la libra esterlina acumula una depreciación del 20% frente al euro desde 2016.

El Partido Conservador, que impulsó el Brexit, mantiene una postura intransigente: su líder, Rishi Sunak, ha descartado cualquier revisión del acuerdo y apuesta por profundizar en la relación con EE.UU. y el Commonwealth. Sin embargo, la erosión de su apoyo —con encuestas que le sitúan a 20 puntos del Partido Laborista— ha dejado a Burnham en una posición más flexible para explorar opciones que antes eran impensables.

El Partido Laborista apuesta por recuperar el voto de jóvenes y ciudades

Para el Partido Laborista, el debate sobre la UE es una apuesta por recuperar el voto de los jóvenes y las ciudades —grupos que mayoritariamente apoyaron el Reman en 2016— y que han sido clave en su ascenso en las últimas elecciones locales. Sin embargo, el riesgo es alienar a su base tradicional, especialmente en regiones como Yorkshire y el norte de Inglaterra, donde el euroescepticismo sigue siendo fuerte.

Blair, por su parte, apuesta por una estrategia de «reforma desde dentro»: en lugar de pedir la adhesión inmediata, propone que el Reino Unido influya en las reglas de la UE antes de volver. Su argumento es que un bloque reformado —con mayor flexibilidad en migración y soberanía fiscal— podría ser más atractivo para Londres. Pero incluso esta vía enfrenta resistencias: países como Polonia y Hungría ya han advertido de que cualquier reingreso requeriría un nuevo referéndum, algo que Burnham no ha descartado, pero tampoco confirmado.

El Partido Conservador, en cambio, ve en el tema una oportunidad para movilizar a su electorado más duro. Sunak ha vinculado el regreso a la UE con un «fracaso» de la gestión laborista, acusando a Burnham de «jugar con el futuro económico del país». La estrategia conservadora pasa por presentar el Brexit como un éxito —a pesar de los datos— y culpar a la UE de los problemas actuales, especialmente en sectores como la energía y la sanidad.

El plazo de 2030, mencionado por Blair, coincide con las proyecciones económicas que sitúan al Reino Unido en una posición más débil frente a la UE en una década. Según el Bank of England, el PIB británico crecerá un 1,2% anual hasta 2035 —la mitad que la media europea—, lo que podría acelerar el debate interno. La pregunta clave es si el Partido Laborista tendrá el coraje político para asumir el coste electoral de un giro tan radical, o si, como en 2016, el miedo a perder el referéndum terminará imponiéndose.

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