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Vie. Sep 25th, 2026
Tres países rechazan vincular el catalán a la ampliación de la UE
Wikimedia Commons (José Manuel Albares)
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España insiste en su postura durante el Consejo de Asuntos Generales en Bruselas, pero los tres países exigen separar ambos debates y advierten de que no bloquearán la ampliación por la cuestión lingüística

José Manuel Albares ha fracasado en su intento de condicionar la ampliación de la Unión Europea al reconocimiento oficial del catalán, euskera y gallego como lenguas comunitarias. Alemania, Suecia y Lituania han rechazado este martes en Bruselas la estrategia del Gobierno español, que buscaba vincular ambos procesos para presionar a los Veintisiete. La reunión del Consejo de Asuntos Generales, sin votación, ha dejado claro que la propuesta española no cuenta con el respaldo necesario para avanzar.

El secretario de Estado para Europa, Fernando Sampedro, representó a España en el encuentro, donde los tres países se posicionaron en contra de la medida. Lituania, a través de su viceministro de Asuntos Exteriores, Sigitas Mitjus, calificó la propuesta de «no aceptable», mientras que Alemania, mediante su secretario de Estado para Europa, Günther Krichbaum, criticó que España utilice el proceso de ampliación para «sacar adelante sus propios intereses». Suecia, por su parte, defendió separar ambos debates, según declaró su ministra de Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz.

El Gobierno español, sin embargo, insiste en que su postura no busca bloquear la ampliación, sino garantizar el reconocimiento de las lenguas cooficiales antes de que se incorporen otras en el régimen oficial de la UE. «No tendría sentido que una futura ampliación permitiera incorporar lenguas de nuevos Estados miembros mientras continúan fuera las tres lenguas cooficiales españolas», argumentó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.

Esta no es la primera vez que España lleva el tema al Consejo de Asuntos Generales. Desde agosto de 2023, cuando el Gobierno lo planteó tras el acuerdo con Junts para la constitución de la Mesa del Congreso, el Ejecutivo ha intentado sin éxito lograr la unanimidad necesaria entre los Veintisiete. La estrategia actual, sin embargo, ha encontrado resistencia en países como Alemania, Suecia y Lituania, que exigen tratar ambos temas por separado.

El contexto: una estrategia que se repite sin éxito

La propuesta española busca dar oficialidad al catalán, euskera y gallego en la UE antes de que se incorporen lenguas de nuevos Estados miembros. El Gobierno argumenta que esto evitaría una «discriminación» hacia los millones de españoles que tienen más de una lengua oficial, en línea con el lema de la UE «Unidos en la diversidad». Sin embargo, los países que se oponen a esta medida alegan que la ampliación de la UE no debe utilizarse como herramienta para resolver asuntos internos de los Estados miembros.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había advertido días antes, desde Nueva York, que España no aceptaría la incorporación de nuevas lenguas al régimen oficial de la UE si antes no se reconocían las tres lenguas cooficiales españolas. «Es impensable que entren nuevas lenguas en el régimen oficial comunitario antes que el catalán, euskera y gallego», declaró entonces. Esta postura ha generado tensiones, especialmente con países como Lituania, que ya han advertido de que no aceptarán vincular ambos procesos.

Implicaciones: ¿Qué sigue para España en la UE?

El rechazo de Alemania, Suecia y Lituania deja en evidencia las limitaciones de la estrategia española. Aunque el Gobierno insiste en que «ningún Estado miembro ha rechazado» su propuesta y que hay «amplia comprensión» entre los Veintisiete, la realidad es que la falta de unanimidad sigue bloqueando cualquier avance. La presidencia irlandesa del Consejo ya había advertido antes de la reunión que no esperaba resultados sobre la cuestión.

Para España, el reconocimiento de las lenguas cooficiales en la UE es una prioridad política, especialmente tras el acuerdo con Junts en 2023. Sin embargo, la resistencia de otros Estados miembros y la necesidad de unanimidad hacen que el camino sea complicado. Mientras, la ampliación de la UE sigue su curso, con nuevos países en proceso de adhesión, pero sin que las lenguas españolas hayan logrado el reconocimiento buscado.

La próxima reunión del Consejo de Asuntos Generales no tiene fecha aún, pero es probable que el tema vuelva a debatirse. Mientras tanto, el Gobierno español mantendrá su postura, aunque con menos margen de maniobra tras el rechazo de tres de los países más influyentes de la UE.

La sesión de la mañana en Bruselas, donde se discutió el asunto, se llevó a cabo sin la presencia de los ministros de Asuntos Exteriores de los Veintisiete, lo que limitó la posibilidad de un debate más amplio y la toma de decisiones vinculantes. Además, la ausencia de una votación formal subraya que la cuestión sigue en fase de discusión y no ha alcanzado un consenso que permita avanzar en la agenda de la UE.

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