El PP madrileño usa la gira de Shakira, el festival Hispanidad y deducciones fiscales para atraer votantes, capital y simbolismo político en una estrategia que choca con México y divide al partido
Isabel Díaz Ayuso ha convertido la gira de Shakira en Madrid en el último escaparate de su estrategia política para 2027: vincular la identidad de la región con América Latina, combinando cultura, economía y captación electoral. Los doce conciertos de la cantante colombiana —que terminan el 11 de octubre, un día antes del festival Hispanidad 2026— encajan en un plan que ya incluye deducciones del 20% en el IRPF para extranjeros que inviertan en la región, medallas autonómicas a opositores venezolanos como María Corina Machado, y una secretaría de nuevos madrileños dirigida por Gustavo Estache, de origen venezolano.
La apuesta no es nueva: desde 2023, el PP madrileño agrupa a votantes latinoamericanos en plataformas como Argentinos con Ayuso, Dominicanos con el PP o Ecuatorianos con el PP, y organiza actos con líderes evangélicos —como la pastora Yadira Maestre— en iglesias donde ya hay cerca de 1.200 templos en la región. Estudios académicos señalan que los votantes de origen venezolano tienden a apoyar opciones de derecha, una afinidad que el partido explota con gestos como las máximas distinciones autonómicas a Machado o Edmundo González Urrutia.
Pero la estrategia genera fricciones. En mayo, Ayuso reivindicó a Hernán Cortés durante un viaje a México, chocando con la narrativa oficial del Gobierno mexicano sobre la Hispanidad. Mientras, el festival Hispanidad 2026, con actuación gratuita de Sebastián Yara, busca proyectar una imagen de Madrid como capital cultural hispana. La Fórmula 1 —donde el 40% del público es extranjero, con México como principal mercado— y las deducciones fiscales completan el paquete: una mezcla de simbolismo, economía y voto que Ayuso lleva años construyendo.
El riesgo es que el relato, centrado en una Hispanidad controvertida, divida incluso al PP. Tras polémicas por llevar líderes religiosos a actos del partido, ahora son los dirigentes populares quienes acuden a los púlpitos —como Estache, que intervino desde un templo en Caramanchel. La pregunta es si el éxito cultural y económico de la estrategia —Shakira, Yara, el Gran Premio— se traduce en votos en 2027, o si el choque con países como México la debilita.






