La empresa estatal L.E.V. Management gestiona ya las operaciones de Nestlé, Auchan y Leroy Merlin, mientras H&N toma el mando de Aptar; el Kremlin promete proteger las instalaciones de ataques con drones
Vladímir Putin firmó este lunes un decreto que autoriza a la empresa rusa H&N a asumir el control temporal de los activos de Aptar Europe Holding, especializada en envases plásticos, en el marco de una ola de nacionalizaciones que ya afecta a otras tres multinacionales: Nestlé, la filial rusa de Auchan y la antigua Leroy Merlin (ahora bajo la marca Lemana Pro).
El decreto, publicado en el portal legal ruso, convierte a H&N —propietaria de Lóguika Molosa, antes Danone, nacionalizada en 2023— en la cuarta empresa estatal que gestiona activos extranjeros desde el inicio de la guerra en Ucrania. Las tres primeras, Nestlé, Auchan y Leroy Merlin, pasaron en septiembre a manos de L.E.V. Management, registrada en Moscú en octubre de 2024 como consultora comercial.
Según el documento, L.E.V. Management ya ha contactado con las filiales de Auchan y Leroy Merlin para garantizar la continuidad de sus operaciones, incluyendo el mantenimiento de empleos y la protección de sus instalaciones frente a posibles ataques con drones ucranianos. La medida refuerza un patrón iniciado en 2022, cuando Rusia comenzó a expropiar activos de empresas extranjeras bajo la justificación de ‘defensa nacional’.
El mecanismo legal: nacionalizaciones por decreto
El proceso sigue un esquema repetido en los últimos años: Putin firma un decreto que transfiere la propiedad temporal de los activos a una empresa estatal —en este caso, H&N para Aptar y L.E.V. Management para el resto—, sin compensación económica para los propietarios originales. La justificación oficial apela a la ‘necesidad de proteger la seguridad nacional’ tras la retirada de estas compañías del mercado ruso, acusadas de abandonar sus operaciones en solidaridad con las sanciones occidentales.
La fábrica Aptar Vladímir, ahora bajo control de H&N, produce envases plásticos para la industria alimentaria y farmacéutica. Su nacionalización se suma a la de otras filiales europeas en sectores estratégicos, como la agroalimentaria (Nestlé) o la distribución (Auchan y Leroy Merlin). Todas comparten un denominador común: su decisión de suspender operaciones en Rusia tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022.
¿Qué implica para las empresas y la economía rusa?
Para las multinacionales afectadas, la medida supone la pérdida de control sobre sus activos sin posibilidad de recuperación inmediata. Nestlé y Auchan ya habían visto cómo sus operaciones en Rusia eran transferidas a empresas estatales en semanas previas, un proceso que ahora se extiende a Aptar. La diferencia radica en que H&N, vinculada al sector lácteo, podría priorizar la producción de bienes esenciales bajo gestión estatal.
En el plano económico, la nacionalización acelera la ‘desoccidentalización’ de la economía rusa, reemplazando tecnología y cadenas de suministro extranjeras por alternativas locales —a menudo menos eficientes—. El riesgo de desabastecimiento en sectores clave (alimentación, farmacia, retail) es alto, aunque el Kremlin argumenta que estas medidas evitan un colapso mayor. La promesa de proteger las instalaciones de Auchan y Leroy Merlin con sistemas antiaéreos refleja además la escalada de tensiones con Ucrania, donde los ataques con drones se han intensificado en los últimos meses.
Para las empresas europeas, la nacionalización sienta un precedente peligroso: cualquier compañía con activos en Rusia podría verse expuesta a expropiaciones bajo el mismo argumento de ‘seguridad nacional’. La UE ya ha condenado estas medidas como una violación del derecho internacional, pero sin herramientas efectivas para revertirlas.






