Servicios de inteligencia europeos advierten de ataques con drones o misiles en territorio aliado; Francia convoca emergencia y descarta ‘propaganda’
Vladímir Putin podría lanzar en los próximos meses un ataque limitado con drones o misiles contra territorio de la OTAN, según advertencias cruzadas de servicios de inteligencia europeos y confirmadas por el primer ministro polaco, Donald Tusk. Las fuentes, citadas por The Guardian, sitúan el plazo en ‘meses, no años’, y describen una estrategia para probar la respuesta real del artículo 5 —el mecanismo de defensa colectiva— frente a lo que Moscú considera una participación directa de Occidente en la guerra de Ucrania.
La alerta, calificada de ‘sólida y bien documentada’ por el presidente francés, Emmanuel Macron, ha llevado a Francia a convocar una reunión de emergencia con líderes políticos para analizar una ‘amenaza real y documentada’ de guerra híbrida. El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, descartó este lunes que se trate de ‘propaganda’, aunque aclaró que hasta ahora Francia no ha registrado sobrevuelos de drones ni actos de sabotaje masivos, sí ataques cibernéticos.
El jefe del servicio de seguridad checo, Michal Koudelka, advirtió de que una invasión a pequeña escala en zonas fronterizas de la OTAN podría ser parte del plan, junto a ‘provocaciones de falsa bandera’ y campañas de influencia. Mientras, el director del servicio letono, Normunds Mežviets, reconoció señales de preparación rusa, aunque sin confirmar si responden a una estrategia de desestabilización o a un ataque real.
Moscú ha justificado su postura alegando que el envío de armamento y asesores a Ucrania convierte a los países occidentales en ‘objetivos legítimos’. Sin embargo, hasta ahora ha evitado acciones que activaran el artículo 5, aunque los servicios de inteligencia europeos ya vinculan el reciente ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig —atribuido a inteligencia rusa— con esta escalada.
La reunión convocada por Macron este viernes incluyó a candidatos presidenciales de 2027 y buscó coordinar una respuesta ante lo que se describe como una ‘campaña de sabotaje’ que se intensificaría en los próximos meses.
El contexto de la amenaza híbrida
La guerra híbrida, término usado por Núñez y los servicios de inteligencia, combina ciberataques, desinformación, sabotajes y operaciones encubiertas para erosionar la cohesión de la OTAN sin desencadenar una respuesta militar masiva. Según Koudelka, Rusia ya ha probado tácticas como el uso de drones en Ucrania y en zonas limítrofes, aunque hasta ahora sin cruzar líneas rojas que activaran el artículo 5.
El artículo 5 de la OTAN, en vigor desde 1949, establece que un ataque contra un miembro se considera un ataque contra todos. Su invocación —solo usada una vez, tras los atentados del 11-S— exige una respuesta colectiva. Polonia, fronteriza con Bielorrusia y aliada de Ucrania, es uno de los países más expuestos a posibles provocaciones rusas.
La advertencia de Tusk coincide con el aumento de la actividad de drones rusos en Europa del Este. Aunque no hay evidencia de un ataque inminente, los servicios de inteligencia europeos monitorizan movimientos de tropas rusas cerca de la frontera con Ucrania y en el mar Báltico, donde Letonia y Estonia han reforzado sus defensas.
Las reacciones políticas y los siguientes pasos
Francia, bajo la presidencia de Macron, ha sido uno de los países más activos en la respuesta a la amenaza rusa. La reunión de emergencia con partidos y candidatos presidenciales buscó unificar posturas ante las elecciones de 2027, donde la seguridad nacional será un tema clave. Núñez insistió en que la amenaza es ‘real’, aunque matizó que Francia no ha sufrido aún ataques físicos como los registrados en Alemania (drones en Leipzig) o Rumanía (sabotajes en infraestructuras energéticas).
Polonia, por su parte, ha intensificado su colaboración con Ucrania y ha solicitado a la OTAN un despliegue adicional de tropas en su territorio. Tusk ha reiterado que cualquier ataque a un aliado será considerado una agresión contra Polonia, reforzando su postura de que Rusia busca ‘probar los límites’ de la alianza.
Mientras, Alemania —tras el incidente en Leipzig— ha aumentado su vigilancia aérea y marítima, aunque evita por ahora medidas unilaterales que puedan escalar la tensión. La OTAN, por su parte, mantiene sus ejercicios militares en Europa del Este, pero sin confirmar un plan de respuesta concreto ante posibles ataques limitados.
La próxima cumbre de la OTAN en Washington (prevista para octubre) podría servir para coordinar una postura común, aunque fuentes diplomáticas advierten de que la división entre países como Hungría —que mantiene una relación ambigua con Moscú— y otros más beligerantes, como Polonia o los Bálticos, complica una respuesta homogénea.
El propio Nuñez trazó este lunes una distinción operativa clave: mientras en otros países europeos se han documentado incidentes atribuidos a la guerra híbrida rusa, en Francia no se han constatado sobrevuelos de drones vinculados a esas operaciones ni grandes actos de sabotaje, aunque sí ataques informáticos. Esa matización refuerza el enfoque francés de vigilancia reforzada sin alarmismo, y contrasta con la exposición directa de los aliados del flanco este, donde los incidentes sí son objeto de seguimiento continuo por las autoridades.





