Actualización (19 de septiembre a las 13:44):
La joven diputada de San Boi releva a Basha Changue tras un proceso interno en la formación independentista
La CUP ha designado a **Laure Vega**, diputada de 35 años en el Parlamento de Cataluña, como su candidata a la alcaldía de Barcelona para las elecciones municipales de 2027. El nombramiento, ratificado hoy, cierra un proceso de selección interna que involucró a ambas formaciones que integran la coalición independentista: la propia CUP y **Comunistas de Cataluña**. Vega, nacida en San Boi de Llobregat, sustituye a **Basha Changue**, quien lideró la lista municipal en 2023 sin conseguir representación.
La elección de Vega marca un giro generacional en la estrategia de la CUP para las elecciones barcelonesas. La formación, históricamente crítica con el tripartito catalán y con un discurso antisistema, apuesta ahora por una candidata con experiencia parlamentaria pero sin cargo de gobierno previo. Vega, que forma parte de la ejecutiva nacional de la CUP desde 2022, llega en un momento clave: las municipales de 2027 se celebran en un contexto de alta polarización política en Cataluña, con el independentismo dividido entre opciones más moderadas —como ERC— y las más radicales —como la propia CUP—.
El perfil de Vega, con formación en trabajo social y activismo en movimientos vecinales, refuerza el discurso de la CUP de conectar con las clases populares y los barrios periféricos de Barcelona. Sin embargo, su candidatura enfrenta el desafío de competir en una ciudad donde el independentismo ha perdido peso electoral frente a opciones como el PSC o incluso formaciones de nuevo cuño. La CUP, que en las últimas elecciones europeas obtuvo solo el 2,5% de los votos en Cataluña, deberá demostrar si su apuesta por una figura joven y con arraigo local puede revertir esa tendencia.
El nombramiento también subraya la fragmentación interna del independentismo catalán. Mientras ERC y Junts per Cataluña negocian su futuro político tras el fracaso de la investidura de Pere Aragonès en 2025, la CUP mantiene su línea de confrontación con el Govern y con las instituciones españolas. Vega, en declaraciones previas, ha criticado la gestión de la vivienda y el turismo en Barcelona, dos temas clave en la agenda municipal y donde la CUP podría intentar diferenciarse de otras opciones progresistas.
Vega, diputada en el Parlament, promete fijar precios en mercados y metro gratuito para el área metropolitana, pero descarta pactos con el PSC de Collboni
Laure Vega (Sant Boi de Llobregat, 1991) ha sido designada este sábado candidata de la CUP a la alcaldía de Barcelona para las elecciones municipales de 2027. La formación independentista, que no tiene representación en el Ayuntamiento desde 2019, apuesta por ella para liderar un proyecto que incluye fijar precios en mercados municipales y estudiar la gratuidad del metro en el área metropolitana.
Vega, también diputada en el Parlament, ha criticado duramente al actual alcalde, Jaume Collboni (PSC), al que acusa de «abonar un modelo de ciudad» que beneficia a fondos de inversión y grandes patronales. «Nos están robando la ciudad», ha denunciado, señalando que el PSC sigue destinando dinero público a «los de siempre». Aunque descarta pactos con el PSC, deja abierta la puerta a acuerdos programáticos con otras fuerzas de izquierdas si estos mejoran la vida de los barceloneses.
Entre sus propuestas estrella figuran la regulación de precios en mercados —donde denuncia la falta de acceso a productos básicos como huevos o aceite— y la nacionalización de servicios esenciales. También se opone a la expansión del aeropuerto y pide limitar el turismo masivo, aunque sin cerrar el sector. «No somos turismófobos, pero hay que transformar el modelo para que la gente de aquí pueda disfrutar de sus vacaciones», ha explicado.
Vega ha recordado que, hace años, sus propuestas —como acabar con la especulación en vivienda— eran tachadas de «radicales». Ahora, asegura, «la realidad es tan radical que nuestras ideas tienen cabida». Su candidatura busca romper con el modelo actual, donde, según denuncia, «el alcalde no es el enemigo, pero es un vasallo de quienes se creen amos de la ciudad».
La CUP llega a las municipales con un discurso claro: priorizar a los barceloneses sobre los intereses turísticos y financieros. Su objetivo es recuperar el control público sobre servicios básicos, desde la vivienda hasta el transporte, en una ciudad donde, según sus datos, «es más difícil comprar huevos que una camiseta de *I love Barcelona*».







