Virginia abre sus colegios electorales mientras Trump acusa de fraude y el Tribunal Supremo rechaza sus intentos de restringir el voto por correo
Donald Trump enfrenta este viernes el inicio del voto anticipado en varios estados de EE.UU. para las elecciones legislativas del 3 de noviembre, donde la pérdida de la mayoría republicana en el Congreso podría frenar su agenda política. Virginia abrió sus centros electorales, mientras que Idaho, Minnesota y Dakota del Sur permiten ya el voto por correo, un sistema que se extenderá progresivamente en las próximas semanas.
Los comicios renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, donde los republicanos mantienen actualmente la mayoría. Los resultados determinarán el control del Congreso durante los dos últimos años del mandato de Trump, cuya reelección en 2024 sigue sin resolverse tras su negativa a reconocer su derrota en 2020.
La campaña gira en torno a cuatro ejes clave: el costo de vida, la guerra en Ucrania y su impacto en los precios de la gasolina, la política migratoria y la regulación de la inteligencia artificial. Trump, quien insiste en que hay cientos de miles de votantes inscritos ilegalmente, ha intentado sin éxito limitar el voto por correo, una medida que el Tribunal Supremo rechazó el pasado lunes.
El proceso electoral se desarrolla en un contexto de gerrymandering —rediseño de distritos para favorecer a un partido—, una práctica que comenzó en Texas (controlado por republicanos) y se extendió a estados como California (demócrata). En abril, el Tribunal Supremo declaró inconstitucional crear distritos para favorecer la representación de minorías raciales, tras el caso de Luisiana.
El voto por correo en el punto de mira
Trump ha centrado sus esfuerzos en deslegitimar el voto por correo, un método que ganó popularidad durante la pandemia y que su partido busca restringir. Sin embargo, el Tribunal Supremo, con mayoría conservadora, ha bloqueado sus intentos más recientes, como la solicitud de lunes 16 de septiembre para limitar su uso. La Corte argumentó que la decisión corresponde a cada estado, no al gobierno federal.
Mientras, los estados avanzan con sus propios plazos: Virginia permite el voto anticipado desde este viernes, y otros como Minnesota y Dakota del Sur ya han enviado boletas por correo a sus ciudadanos. La Asociación Nacional de Secretarios de Estado (NASS) estima que más de 30 millones de votantes podrían optar por esta modalidad este año, un récord histórico.
Más allá del Congreso: elecciones estatales y locales
Además de los comicios federales, los votantes elegirán 36 gobernadores estatales, legislaturas estatales completas en 15 estados y cientos de cargos locales, desde alcaldes hasta jueces. En California, por ejemplo, se renovarán todos los escaños de la Asamblea y el Senado estatal, mientras que en Texas se decidirá el futuro del gobernador Greg Abbott, reelecto en 2022.
El gerrymandering ha sido clave en estos procesos. Según un informe de The New York Times, al menos 20 estados han redibujado sus distritos este año, con estrategias que van desde favorecer a un partido hasta diluir el voto de minorías. El caso de Luisiana, donde el Tribunal Supremo anuló un distrito creado para garantizar representación afroamericana, refleja la tensión entre equidad electoral y manipulación política.
El legado de Trump y el futuro del Congreso
Si los republicanos pierden la mayoría en la Cámara de Representantes o el Senado, Trump se enfrentaría a una oposición frontal en su segundo mandato. Su agenda —desde políticas migratorias hasta regulaciones económicas— dependería de negociaciones con demócratas, algo impensable en su primer gobierno.
Los analistas señalan que el costo de vida y la inflación son los temas que más preocupan a los votantes. Según una encuesta de Pew Research Center publicada en agosto, el 72% de los estadounidenses considera la economía el principal problema del país, por delante de la inmigración o la guerra en Ucrania.
Mientras, la inteligencia artificial emerge como un nuevo frente. Trump ha criticado las regulaciones propuestas por la administración Biden, argumentando que ahogarían la innovación. Sin embargo, figuras como la senadora Elizabeth Warren (demócrata) exigen leyes más estrictas para evitar riesgos como el desempleo masivo o la desinformación.
El 3 de noviembre no solo decidirá el control del Congreso, sino también el rumbo político de EE.UU. en los próximos dos años. Con Trump fuera de la Casa Blanca en 2025, su legado dependerá de si los republicanos logran mantener —o ampliar— su influencia en el poder legislativo.
La apertura del voto anticipado en Virginia no es un hecho aislado: se enmarca en un calendario electoral descentralizado, en el que cada estado fija sus propias fechas y modalidades de sufragio. Mientras Idaho, Minnesota y Dakota del Sur ya admiten el voto por correo en algunas oficinas, otros territorios irán habilitando sus propios plazos en las próximas semanas, lo que convierte a estas legislativas en un proceso prolongado y heterogéneo.
A esa complejidad se suma el pulso entre la Casa Blanca y los estados por el control de las reglas electorales. Trump ha insistido en ampliar la supervisión federal sobre los comicios, pero la organización de las votaciones depende de las autoridades estatales, un reparto de competencias que el Tribunal Supremo ha reafirmado al rechazar sus intentos de restringir el voto por correo.







