IU, Sumar y Más Madrid buscan un ‘mirlo blanco’ entre nombres descartados; Montero apuesta por primarias abiertas y el CIS sitúa a Rufián como favorito entre los votantes más radicales
Antonio Maíllo, líder de Izquierda Unida (IU), ha fracasado en su intento de impulsar un candidato único para la izquierda radical en las elecciones de 2027. Tras meses de especulaciones, los partidos del espacio —IU, Sumar, Más Madrid y los comunes— optarán primero por designar candidatos autonómicos y luego por elegir un primus inter pares para encabezar la lista estatal. El problema: los nombres más repetidos —Pablo Bustinduy, Unai Sordo o Ada Colau— se han descartado, y el único que no lo ha hecho, Ernest Urtasun, carece de apoyo interno en su propio partido.
La falta de entusiasmo por liderar la candidatura contrasta con el método tradicional de la izquierda radical: elegir primero al candidato y luego articular el proyecto. En esta ocasión, sin embargo, ninguno de los aspirantes acepta el encargo. Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, ha sido clave en vivienda y negociaciones con el PSOE, pero rechaza el papel. Sordo, secretario general de CCOO, tampoco muestra intención de abandonar su cargo con dos años por delante. Ada Colau, pese a su popularidad, tiene un perfil demasiado barcelonés para una candidatura estatal. Solo Urtasun, ministro de Cultura, se ha declarado disponible, aunque sin respaldo interno en los comunes.
El vacío ha llevado a los partidos a replantear sus procesos internos. IU lanzará primarias este fin de semana, aunque sin candidato claro: Maíllo se descartó para centrar su labor en Andalucía, donde fue candidato en mayo. Mientras, Irene Montero, eurodiputada, ha anunciado su intención de presentarse a las generales tras primarias abiertas con el resto de la izquierda, una propuesta que IU ya defendió hace un año sin éxito. El nombre de Gabriel Rufián, favorito en encuestas del CIS (4,6% de preferencia como presidente), sigue en el aire como opción de último recurso.
El problema va más allá de la falta de liderazgo: el CIS revela que el 47% de los votantes más radicales (escala 1-10) prefieren al PSOE, lo que deja a las fuerzas de izquierda sin su caladero tradicional de votos. Además, el nombre de la coalición —Frente Amplio o Un Paso al Frente— sigue en discusión, mientras el PSOE observa desde fuera sin pronunciarse públicamente.
La izquierda radical enfrenta así un dilema sin solución clara: o encuentra un candidato consensuado antes de que se agoten los plazos, o se arriesga a presentarse dividida en 2027. Mientras, el PSOE aprovecha para consolidar su hegemonía en el electorado más escorado a la izquierda, según los últimos datos del barómetro del CIS.







