La exministra de Igualdad rechaza las críticas por su larga trayectoria en Podemos y apuesta por procesos participativos para renovar la izquierda
Irene Montero, eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, ha aceptado parcialmente las críticas por llevar más de ocho años en política, pero ha defendido que su experiencia es un valor para disputar el poder en las próximas elecciones generales.
Durante una entrevista en *Radio cable*, Montero reconoció que «acepta al menos parcialmente» los cuestionamientos sobre la permanencia de cargos en las instituciones, pero argumentó que las primarias abiertas —que su partido aplica— son la mejor herramienta para que los militantes decidan si un dirigente sigue siendo útil. «Si la gente piensa que llevo demasiado tiempo en primera línea, puede votar por alguien nuevo», aseguró, citando ejemplos como Jean-Luc Mélenchon en Francia o Lula da Silva en Brasil, ambos con trayectorias largas pero vigentes.
Montero insistió en que su candidatura no se basa en el pasado, sino en un proyecto futuro: «Lo importante es lo que viene por delante, especialmente en momentos sin luz al final del túnel». Para ella, la izquierda debe salir del «bucle eterno» de hablar de sí misma y priorizar la movilización electoral. Sobre la unidad con Sumar, advirtió que el pasado «estará ahí», pero el foco debe ser «hacer un reset» con participación ciudadana.
Su defensa de las primarias contrasta con las críticas internas que señalan a Podemos como menos disruptivo. Montero respondió que su partido nunca se ha acomodado: «Nos han recordado permanentemente que éramos intrusas». Ahora, apuesta porque las bases decidan su futuro, no los cálculos de ocho años en el poder.







