Un sondeo de GESOP revela que la mayoría de los españoles se opone a la ofensiva militar, pero el conflicto no altera aún las intenciones de voto
Pedro Sánchez enfrenta un escenario complejo en política exterior: mientras Estados Unidos, Israel e Irán escalan su conflicto bélico, seis de cada diez españoles se muestran en contra de la ofensiva militar liderada por Washington y Tel Aviv contra Teherán, según un nuevo Flash de Actualidad elaborado por GESOP y publicado hoy. El sondeo, centrado en el posicionamiento ciudadano ante el conflicto internacional, refleja una sociedad dividida entre la crítica a la guerra y una neutralidad mayoritaria, con preocupaciones económicas que podrían influir en el corto plazo.
El rechazo a la guerra —con un 60% de la población en contra— contrasta con la falta de alineación clara: más de la mitad de los encuestados evita posicionarse abiertamente con ninguno de los bandos en conflicto. Esta neutralidad, sin embargo, no se traduce en apoyo a la gestión del Gobierno. Aunque Sánchez recibe una valoración positiva, el sondeo subraya que su liderazgo en política exterior no genera consenso amplio, especialmente en un contexto donde el 70% de los españoles desconfía del papel de Donald Trump en el escenario internacional.
El impacto económico del conflicto preocupa: siete de cada diez ciudadanos anticipan consecuencias negativas, principalmente en forma de aumento de precios. Sin embargo, el estudio apunta a que, de momento, el conflicto no está alterando las intenciones de voto: un 40% de los encuestados descarta modificar su decisión electoral por este motivo.
Un país escindido: de la crítica a la guerra a la neutralidad pasiva
El sondeo de GESOP desvela una fractura social en torno a la guerra. Mientras el 60% se opone a la ofensiva militar, el 30% restante se divide entre quienes la apoyan y quienes prefieren no pronunciarse. Esta última categoría —la de los neutrales— es clave: más de la mitad de los españoles evita alinearse con ningún bando, lo que refleja una postura de cautela o desinterés frente a un conflicto percibido como ajeno. La neutralidad, sin embargo, no implica indiferencia: el 70% de los encuestados considera que el conflicto tendrá repercusiones económicas en España, especialmente en el coste de vida.
El rechazo a la guerra no se limita a una postura ideológica genérica. El sondeo revela que el 70% de los españoles desconfía del papel de Trump en el escenario internacional, una cifra que refleja el escepticismo hacia su gestión de la política exterior. Esta desconfianza trasciende el ámbito partidista: incluso entre quienes simpatizan con el Partido Popular, el rechazo a Trump supera el 50%. La figura del expresidente estadounidense, asociada a decisiones polémicas como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel o la retirada de acuerdos internacionales, actúa como un factor de unidad en la crítica ciudadana.
El Gobierno en el punto de mira: valoración positiva, pero sin consenso
Aunque Sánchez recibe una valoración positiva en su gestión del conflicto, el sondeo deja claro que no hay consenso amplio. El 45% de los encuestados aprueba su manejo de la política exterior, pero el 35% lo critica, y un 20% se muestra indiferente. Esta división refleja la falta de una narrativa clara por parte del Gobierno: mientras algunos sectores valoran su postura de mediación, otros le reprochan no haber condenado con suficiente contundencia las acciones de Israel o Irán.
El estudio también explora el impacto del conflicto en las intenciones de voto. Aunque el 40% de los encuestados descarta modificar su decisión electoral, un 30% admite que el conflicto podría influir en su elección, especialmente en el caso de los votantes más jóvenes y de izquierdas. Este grupo, más sensible a los temas internacionales, podría verse afectado por el aumento de la tensión geopolítica y la percepción de que España no está tomando una postura clara.
El factor económico: el gran temor ciudadano
El sondeo destaca que el principal miedo de los españoles no es el conflicto en sí, sino sus consecuencias económicas. El 70% de los encuestados anticipa un aumento de precios, especialmente en productos energéticos y alimentarios. Esta preocupación es transversal: afecta por igual a votantes de izquierdas y derechas, aunque con matices. Mientras los votantes de partidos de izquierda vinculan el aumento de precios a la especulación y a la falta de regulación, los de derecha lo atribuyen a la inestabilidad geopolítica.
El impacto económico del conflicto ya se está dejando notar en sectores clave. Según datos previos al sondeo, el precio del crudo ha subido un 15% en las últimas semanas, y los costes de transporte marítimo han aumentado un 20%. Estos incrementos, aunque aún no se han traducido en subidas generalizadas de precios en los supermercados, generan una sensación de alerta entre la población.
El sondeo también analiza el posible impacto en las elecciones autonómicas y municipales previstas para 2027. Aunque el conflicto internacional no parece estar alterando aún las intenciones de voto, los expertos consultados por GESOP advierten de que podría ganar peso en los próximos meses, especialmente si la situación se agrava. En este sentido, partidos como Sumar y Podemos podrían beneficiarse de un discurso más crítico con la guerra, mientras que el PP y Vox podrían capitalizar el temor a la inestabilidad económica.
¿Qué sigue? El conflicto y su reflejo en la política española
El sondeo de GESOP deja varias preguntas abiertas. La primera es si el rechazo a la guerra y la desconfianza hacia Trump podrían traducirse en un mayor apoyo a partidos que defiendan una postura más neutral o pacifista. Hasta ahora, sin embargo, este sentimiento no se ha reflejado en las encuestas de intención de voto, lo que sugiere que la política exterior sigue siendo un tema secundario para la mayoría de los ciudadanos.
Otra incógnita es cómo afectará el conflicto a la economía española en los próximos meses. Si el aumento de precios se consolida, podría erosionar el apoyo al Gobierno, especialmente en un contexto de inflación persistente. Sánchez ya ha anunciado medidas para mitigar el impacto, como la ampliación de ayudas a las familias más vulnerables, pero su eficacia aún está por verse.
Por último, el sondeo plantea la posibilidad de que el conflicto internacional podría reavivar el debate sobre la neutralidad de España en política exterior. Hasta ahora, el país ha mantenido una postura de no alineación, pero la escalada de violencia podría obligar al Gobierno a tomar una decisión más clara. Si esto ocurre, podría tener consecuencias políticas, especialmente en un contexto de polarización creciente.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue dividida: entre quienes rechazan la guerra y quienes prefieren no pronunciarse, entre quienes desconfían de Trump y quienes valoran su gestión, y entre quienes temen por su economía y quienes confían en que el conflicto no afectará a sus vidas. Lo cierto es que, por ahora, el conflicto internacional no ha alterado el panorama político español, pero su evolución podría cambiar las reglas del juego en los próximos meses.







