El ascenso de la líder del RN supera por primera vez a sus rivales en todos los sondeos, pero analistas advierten de riesgos para su victoria final
Marine Le Pen se consolida como favorita para las elecciones presidenciales francesas de 2027, según datos publicados hoy por Le Grand Continent. Por primera vez en su carrera política, la líder del Rassemblement National (RN) supera el 30% en las encuestas para el primer turno, y el 43% de los franceses la considera la candidata con más probabilidades de ganar, incluso tras un eventual balotaje.
Los sondeos la sitúan por encima de sus cinco principales rivales en pruebas directas, un escenario inédito que refleja tanto el desgaste de la clase política tradicional como el cambio en el electorado hacia posturas más críticas con la UE y la inmigración.
El contexto de un ascenso sin precedentes
Le Pen acumula este liderazgo tras años de estrategia gradual: desde su distanciamiento de las posturas más radicales de su padre, Jean-Marie Le Pen, hasta su enfoque en temas socioeconómicos como el poder adquisitivo y la seguridad. Sin embargo, el analista Jean-Yves Dormagen advierte en Le Grand Continent que su ventaja actual no garantiza la victoria final: factores como la fragmentación de la derecha moderada, la posible abstención en el segundo turno, o incluso errores en su campaña podrían alterar el resultado.
El RN ya gobernó en varias regiones francesas, pero nunca ha logrado imponerse en una presidencial. Su último intento en 2022 quedó en segundo lugar con el 41,5% frente a Emmanuel Macron, un resultado que ahora supera en intención de voto.
¿Qué se juega cada actor?
Para la izquierda francesa, el ascenso de Le Pen obliga a una reagrupación urgente. Partidos como el Parti Socialista (PS) o La France Insoumise (LFI) ya han explorado alianzas para evitar una nueva derrota ante el RN, pero las tensiones internas y las diferencias programáticas complican cualquier acuerdo sólido. Mientras, la derecha tradicional —representada por Les Republicáis (LR)— ve cómo su electorado se desvanece hacia opciones más radicales, sin un candidato claro que pueda frenar a Le Pen.
En el plano internacional, su posible victoria tendría repercusiones directas en la UE, donde el RN defiende políticas de reducción de la inmigración y una revisión de los tratados europeos. Bruselas ya ha mostrado preocupación por el auge de partidos euroescépticos, y un gobierno francés liderado por Le Pen podría tensar las relaciones con instituciones comunitarias.
El próximo desafío para Le Pen será mantener este ritmo en un escenario real, donde la polarización y la fatiga electoral podrían jugar en su contra. Hasta ahora, sin embargo, las encuestas le dan carta blanca para aspirar a la presidencia del país.







