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Mié. Sep 16th, 2026
Incendio en Tuéjar devora 1.000 hectáreas y deja dos bomberos heridos
Secretaría de Cultura de la Nación (CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons)
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El alcalde denuncia la acumulación de biomasa en los montes valencianos mientras las lluvias previstas para hoy podrían frenar el fuego

Un incendio forestal en el municipio valenciano de Tuéjar ha arrasado 1.000 hectáreas desde su inicio el pasado viernes, dejando a dos bomberos heridos: uno hospitalizado por quemaduras graves y otro con lesiones leves tras el vuelco de un camión autobomba durante las labores de extinción. Las llamas, que se originaron en el barranco de la Cueva de las Palomas —zona de alto valor ecológico—, obligaron a desalojar un centro de vacaciones en Benagéber, un camping en Tuéjar y varias viviendas dispersas, aunque sin afectar a núcleos urbanos.

La rápida propagación del fuego, que se extendió por un sistema de barrancos de orografía escarpada, se atribuye a la alta carga de combustible acumulada en los montes durante años, según denunció el alcalde de Tuéjar, Carlos Tarazona. El regidor instó a los medios a centrar la atención en el estado de los bosques valencianos, advirtiendo de que la situación es extensible a otras regiones de España.

Las tareas de extinción, que contaron con la participación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y medios aéreos del Ministerio del Interior, lograron perimetrar el incendio durante la noche gracias a la mejora de las condiciones meteorológicas. El mayor riesgo, el salto de las llamas al pantano de Benagéber, fue evitado, aunque el fuego se mantuvo activo en zonas de difícil acceso. Para esta tarde se esperan tormentas con lluvias intensas —hasta 40 litros por metro cuadrado en una hora—, que podrían ayudar a controlar definitivamente el incendio antes de que el viento cambie su dirección e intensidad.

El origen del siniestro se localizó en el límite entre una zona agrícola y forestal, en un área frecuentada por excursionistas. Las autoridades mantienen la vigilancia en la zona, donde se han movilizado recursos adicionales para evitar que el fuego se extienda a otras áreas críticas.

El factor clave: la acumulación de biomasa

El alcalde de Tuéjar, Carlos Tarazona, vinculó directamente la gravedad del incendio con la falta de gestión forestal preventiva en los últimos años. Según su análisis, la ausencia de intervenciones como podas o limpiezas ha generado una masa forestal excesiva, que actúa como combustible en episodios de sequía o altas temperaturas. Este patrón coincide con alertas previas de ecologistas y técnicos, que advierten de que la política de no intervención en los montes —impuesta por directivas europeas y normativas autonómicas— ha aumentado el riesgo de incendios de gran magnitud.

En la Comunidad Valenciana, el Plan INFOCA (Inforestación de la Generalitat) establece protocolos para la prevención de incendios, incluyendo la creación de cortafuegos y la gestión de la vegetación. Sin embargo, su aplicación ha sido limitada por restricciones presupuestarias y conflictos con asociaciones ecologistas, que denuncian que estas medidas dañan los ecosistemas. El incendio de Tuéjar podría reabrir este debate, especialmente si se confirma que la acumulación de biomasa fue un factor determinante en su propagación.

¿Qué sigue ahora?

Las lluvias previstas para hoy podrían ser decisivas para sofocar el incendio, pero las autoridades advierten de que el riesgo no desaparece. La Conselleria de Interior de la Generalitat Valenciana ha activado un nivel 3 de alerta en la zona, el más alto, y mantiene coordinadas las operaciones con el Consorcio de Bomberos de Valencia y el 112. Mientras, la Unidad Militar de Emergencias (UME) sigue desplegada en la zona, con refuerzos de personal y maquinaria pesada.

El incendio ha puesto en evidencia las debilidades en la gestión forestal preventiva en España, donde en los últimos años se han registrado episodios similares en Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, más del 60% de los incendios forestales en España están relacionados con la acumulación de biomasa no gestionada, un problema que se agrava con el cambio climático y las olas de calor recurrentes.

Mientras tanto, las asociaciones ecologistas ya han anunciado que exigirán al Gobierno valenciano y al Estado un plan urgente de gestión forestal, con inversiones en prevención y control de la vegetación. La pregunta que queda en el aire es si este incendio, uno de los más graves de 2026 en la Comunidad Valenciana, será el detonante para un cambio de política.

El fuego fue detectado a las 15:30 horas en el paraje conocido como la Cueva de las Palomas, un enclave de alto valor ecológico y con un denso volumen de biomasa, frecuentado habitualmente por excursionistas. Desde ese punto, las llamas se extendieron rápidamente hacia un sistema de barrancos caracterizado por su orografía escarpada, lo que exigió la movilización inmediata de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la incorporación de los primeros medios aéreos del Ministerio del Interior para controlar el fuego durante la noche. Se espera que el incendio se pueda controlar durante la mañana, antes de que el viento cambie su dirección e intensidad, gracias a las tormentas previstas y a la lluvia que se espera que llegue con una intensidad de hasta 40 litros por metro cuadrado en una hora.

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