El Departamento del Tesoro relaja sanciones para operaciones petroleras, pero el dinero de ventas deberá custodiarse en fondos bajo control de Washington
El gobierno de Donald Trump ha flexibilizado las sanciones económicas contra Venezuela al permitir que empresas estadounidenses realicen operaciones directas con PDVSA, la petrolera estatal venezolana. La decisión, anunciada este jueves por el Departamento del Tesoro, incluye la comercialización de petróleo venezolano fuera de Estados Unidos, aunque con restricciones clave: los ingresos generados no podrán llegar directamente a personas o entidades sancionadas.
Los fondos obtenidos por estas transacciones deberán depositarse en cuentas custodiadas por Washington, bajo un sistema fiscal aún opaco. Esta medida marca un giro en la política petrolera de EE.UU. hacia Venezuela, donde el sector energético pasa ahora a estar bajo un control más directo de las empresas estadounidenses, aunque con supervisión del gobierno federal.
La autorización llega en un contexto de tensiones geopolíticas, donde el petróleo venezolano sigue siendo un activo estratégico. La condición de custodia de fondos en Washington refuerza el control de EE.UU. sobre los recursos, aunque sin eliminar por completo las restricciones a las sancionadas.
El contexto de las sanciones y su impacto en el sector petrolero
Las sanciones económicas impuestas por EE.UU. a Venezuela desde 2019 han afectado profundamente a PDVSA, limitando su capacidad para operar en mercados internacionales y acceder a tecnología o financiamiento. Sin embargo, el petróleo venezolano sigue siendo un recurso clave para la economía del país, especialmente en un contexto de altos precios globales. La nueva medida permite a empresas estadounidenses participar directamente en su comercialización, aunque bajo estrictas condiciones.
Esta flexibilización no implica un levantamiento total de las sanciones, sino una apertura selectiva en el sector energético. El dinero generado por las ventas no podrá ser utilizado directamente por entidades sancionadas, sino que deberá ser custodiado por el gobierno de EE.UU., lo que garantiza un control adicional sobre los fondos. Este mecanismo busca evitar que los ingresos beneficien a figuras vinculadas al régimen de Nicolás Maduro, aunque sin eliminar por completo las restricciones.
¿Qué se juega Trump con este movimiento?
La decisión responde a una estrategia más amplia de Trump para presionar a Venezuela, combinando el aislamiento económico con la apertura selectiva de sectores clave. Al permitir operaciones con PDVSA, EE.UU. busca debilitar la dependencia del régimen de Maduro de los ingresos petroleros, pero sin romper del todo con el sector energético venezolano, que sigue siendo un actor relevante en el mercado global.
Para Maduro, esta apertura podría ser una señal de debilidad, aunque también una oportunidad para diversificar socios comerciales en un contexto de sanciones. Sin embargo, la condición de custodia de fondos limita el impacto real de la medida, ya que los ingresos no podrán ser utilizados libremente por el gobierno venezolano.







