Junts, PP y socios del Govern critican su tono ‘triunfalista’ y exigen soluciones inmediatas a problemas como PISA y huelgas docentes
Salvador Illa, president de la Generalitat, centró su discurso en el futuro de Cataluña sin abordar las crisis actuales como los retrasos de Rodales o las protestas en educación, lo que ha generado críticas unánimes desde la oposición y sus socios de gobierno.
En su intervención, Illa anunció un plan para invertir el 6% del PIB catalán en educación —unos 7.000 millones adicionales—, pero Junts por Cataluña y el PP lo acusaron de ignorar los problemas reales. «Una huida hacia adelante para tapar dos años de fracasos con diez años de promesas», dijo el portavoz de Junts, Salvador Vergés, quien cuestionó la viabilidad de la medida sin recursos claros. El PP, por su parte, exigió cumplir sentencias lingüísticas antes de negociar.
Los socios de gobierno, Ezquerra Republicana y los Comunes, aunque valoraron el enfoque educativo, criticaron el tono «autocomplaciente» de Illa. Ester Capella, de ERC, recordó informes PISA y huelgas docentes como ejemplos de gestión deficiente, mientras Jéssica Albiach, de los Comunes, pidió priorizar el presente: «¿Cómo llegarán puntual al trabajo o sus hijos a un colegio público?».
El Parlament debatirá en semanas la crisis educativa, pero la falta de consenso —el PP rechaza negociar sin cambios en la inmersión lingüística— mantiene en riesgo cualquier acuerdo. Mientras, Vox denunció que Illa «no habla de los problemas reales», como la desregulación económica.
Junts ha señalado que, para alcanzar el 6% del PIB catalán en educación, se necesitarían 7.000 millones de euros adicionales en las arcas de la Generalitat, cifra que el secretario general del partido, Jordi Turull, ha declarado que no se ajusta al nuevo sistema de financiación aprobado por el Gobierno. Los convergentes también reprochan al Govern por excluir a los colegios concertados de los planes de climatización de las aulas, una medida que consideran esencial para la igualdad educativa.







