La presidenta del Parlamento regional alerta de que la cercanía de los comicios frenará acuerdos y reformas como el Estatuto o el Reglamento de la Cámara
María José González Revuelta (PP), presidenta del Parlamento de Cantabria, ha advertido este jueves que la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027 convertirá el último periodo de sesiones —que comienza el 21 de septiembre— en un escenario donde «todo se verá en modo electoral». Según González Revuelta, esta dinámica «perjudicará» la aprobación de proyectos legislativos en tramitación, como los presupuestos regionales, y retrasará reformas estructurales como la del Estatuto de Autonomía o el Reglamento de la Cámara, que considera «inconveniente» abordar en plena campaña.
El Parlamento cantabro afronta este nuevo ciclo con ocho leyes pendientes de la legislatura anterior —entre ellas, la de Vivienda, Autoridad Docente y Patrimonio—, además de 22 proyectos y proposiciones de ley aprobados hasta ahora. González Revuelta reconoce que la actividad legislativa ha sido «importante», pero advierte de que los acuerdos se volverán más difíciles: «Cuando quedan tan pocos meses para las elecciones, todas las formaciones políticas ajustan sus discursos a intereses partidistas», asegura. La presidenta confía, no obstante, en que el «respeto evidente» que caracteriza a los diputados de Cantabria —»aquí prevalece la educación por encima de todo»— mitigue los roces, aunque sin garantías.
La cercanía electoral también ha retrasado iniciativas como la reforma del Estatuto de Autonomía, que González Revuelta descarta abordar ahora: «A ocho meses de los comicios, no es el momento». Lo mismo ocurre con el Reglamento de la Cámara, cuya actualización lleva años en el aire pese a la creación de un grupo de trabajo en esta legislatura. «Ciertos asuntos en periodo electoral no es conveniente tratarlos», subraya, priorizando la «dignidad institucional» sobre los intereses partidistas.
Para compensar el impacto electoral, la presidenta ha impulsado actividades de apertura social, como conciertos, exposiciones y convenios con la Universidad de Cantabria, que considera «muy fructíferos». Sin embargo, el principal desafío sigue siendo legislativo: con solo seis meses hasta las elecciones, el Parlamento deberá decidir si prioriza aprobar leyes pendientes o posponerlas a la siguiente legislatura.







