El presidente de Castilla-La Mancha acusa al Gobierno de someterse a independentistas y herederos de ETA; el PSOE descarta expediente y tacha sus palabras de «críticas sin fundamento»
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y único líder territorial del PSOE con críticas públicas abiertas, acusó ayer al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de «vivir arrodillado ante las minorías más sangrientas de este país», en referencia a los pactos con partidos independentistas y a lo que calificó como «herederos de los asesinos de ETA». La declaración, realizada en una entrevista en TVE, ha reavivado la tensión con la dirección nacional del partido, que ya ha descartado abrir un expediente disciplinario y considera que Page «busca» una respuesta de ese tipo para llamar la atención.
Page, que gobierna Castilla-La Mancha desde 2015, centró su crítica en los acuerdos de Sánchez con ERC y Junts para aprobar presupuestos y leyes clave, a los que calificó de «capitulación». «No se trata de discrepar, sino de señalar que el Gobierno prioriza a quienes insultan a España —como hizo la extrema derecha catalana con el término *puta España*— sobre a quienes defienden su unidad», declaró. La respuesta de Sánchez, quien minimizó el peso de estas opiniones dentro del partido, fue contestada por Page con una pregunta directa: «¿Cómo puede hablar de discrepar cuando el Gobierno se arrodilla ante quienes desprecian a España?».
El PSOE, por su parte, ha cerrado filas en torno a Sánchez. Fuentes de la dirección nacional calificaron las palabras de Page de «fuertes pero sin fundamento» y aseguraron que no hay intención de sancionarle. La tensión, sin embargo, refleja un malestar interno: Page no es el único dirigente socialista crítico, pero sí el único que lo hace en público. El expresidente Felipe González también ha mostrado su descontento con la gestión de Sánchez, aunque en privado. La falta de relevancia que el Gobierno ha dado a estas posturas —incluida la de González— ha sido identificada por fuentes socialistas como el detonante del último ataque de Page.
El conflicto llega en un momento clave para el PSOE, con Pedro Sánchez en su cuarto año de mandato y sin haber logrado aprobar los presupuestos de 2026 sin el apoyo de independentistas. Page, que en 2023 ya criticó públicamente la gestión de Sánchez en materia de seguridad, ha repetido hoy su postura: «El Gobierno elige dialogar con quienes dividen España antes que con quienes la unen». La dirección del PSOE, no obstante, ha optado por ignorar estas declaraciones, considerándolas «un intento de generar ruido» más que una crítica constructiva.







