El sondeo de Hamalgama Métrica para Vozpópuli otorga a PP y Vox una mayoría de 212 escaños, con Junts y PNV cediendo un diputado cada uno y el BNG ganando uno.
El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo alcanzaría 145 escaños si mañana se celebraran elecciones generales, ocho más que en el 23J, según el sondeo de Hamalgama Métrica para Vozpópuli realizado entre el 1 y el 8 de septiembre mediante 1.000 entrevistas telefónicas. La encuesta sitúa la intención directa de voto del PP en el 33,6% y, sumada a Vox, arrojaría una mayoría de 212 diputados en el Congreso. Con esa configuración, los escaños de las fuerzas independentistas catalanas, vascas y gallegas dejarían de ser determinantes para formar Gobierno.
El trabajo de campo se realizó con el trasfondo de la crisis en Ceuta, un factor que el sondeo no desglosa pero que coincide en el tiempo con la recogida de datos. La encuesta mide intención directa de voto, es decir, la respuesta espontánea de los entrevistados sin reparto proporcional de indecisos, lo que la sitúa como una foto del momento y no como una proyección cerrada de escaños.
El sondeo, aunque no desglosa la influencia de la crisis en Ceuta, se realizó en un contexto de tensión social en la ciudad autónoma, donde las protestas sobre la gestión de la pandemia y la presencia militar han marcado la agenda pública.
El bloque independentista apenas se mueve
El nacionalismo catalán resiste con un desgaste mínimo. ERC, cuyo portavoz en el Congreso es Gabriel Rufián, pasaría de 7 a 8 diputados pese a perder 1.958 votos, un aumento que la encuesta califica de anecdótico. Junts, por su parte, caería de 7 a 5 escaños con 53.588 votos menos. En el País Vasco, Bildu mantendría sus 6 diputados aunque cedería 17.613 sufragios, mientras el PNV perdería un escaño y se quedaría con 4, bajando del 1,3% al 0,9% del voto. El BNG, con un 8,8% de los sufragios y 41.400 nuevos electores, ganaría un diputado hasta sumar dos. En conjunto, el separatismo pasaría del 7% al 6,70% respecto al 23J.
El dato que más llama la atención en el bloque vasco es la coincidencia en la pérdida de votos: los 57.470 sufragios que deja el PNV son casi idénticos a los 53.588 que pierde Junts, lo que apunta a un trasvase de electores entre formaciones nacionalistas de distinto territorio. La encuesta también refleja que el crecimiento de ERC se produce sin ganar votos, solo por el efecto del reparto en circunscripciones.
Las concesiones que sostienen la relación
La dependencia parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez respecto a estos grupos se remonta a 2018, cuando el PSOE pactó con las fuerzas independentistas la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa. Desde entonces, esa alianza ha permitido sacar adelante medidas como las Mesas de Diálogo extraparlamentarias, la introducción de las lenguas cooficiales en el Congreso, cupos fiscales para Cataluña, la supresión del delito de sedición, los indultos y una ley de amnistía a cambio de la investidura. El texto fuente cita también el anuncio del Gobierno de vetar a Ucrania en la UE si no se acepta la oficialidad del catalán como ejemplo reciente de esa dinámica.
En el caso vasco, las concesiones han sido variadas. El PNV ha obtenido la cesión de un palacete en París valorado en 15 millones de euros, el acuerdo para transferir la gestión de puertos y aeropuertos y la delegación de la administración penitenciaria, que ha permitido el acercamiento de presos de ETA al País Vasco. EH Bildu, por su parte, ha logrado la alcaldía de Pamplona a cambio de la investidura de Sánchez y la salida de la Guardia Civil de Tráfico de Navarra.
Aliança Catalana, la incógnita del sondeo
El escenario que dibuja la encuesta podría cambiar si Aliança Catalana decidiera presentarse a las elecciones generales. La formación radical, que según el CIS catalán capta un 28% de sus votos de Junts y un 23% de Vox, está creciendo en los sondeos catalanes a costa de los neoconvergentes. Su líder, Sílvia Orriols, ha insistido en su rechazo a concurrir al Congreso: su objetivo declarado es restituir el Estado catalán, no perpetuar lo que describe como yugo español, y este febrero prometió incluir ese veto en sus Estatutos. Sin embargo, en pleno auge demoscópico aplazó el congreso en el que debía materializarse esa reforma, lo que deja abierta la posibilidad de que la formación acabe concurriendo.
Si Aliança Catalana se presentara, los electores que ahora votan a Junts o a Vox podrían optar por la formación de Orriols, lo que alteraría el reparto de escaños en Cataluña y, con él, el peso del bloque independentista en el Congreso. La encuesta no cuantifica ese escenario, pero lo señala como el principal elemento que podría modificar el resultado global.







