El president pide unidad frente a la extrema derecha y espera que la amnistía acerque a Puigdemont y Junts
El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha reivindicado este viernes una catalanidad inclusiva en el discurso institucional de la Diada, en la víspera del Onze de Setembre. «No podemos permitir que nada ni nadie ponga en riesgo la convivencia en Catalunya. En nuestra casa el odio no cabe», ha dicho Illa, según recoge El Periódico.
El Govern ha concebido la jornada como una reivindicación de la catalanidad inclusiva frente a las arengas excluyentes. El apoyo ultra se traduce en Catalunya en la coexistencia de Aliança Catalana y Vox, dos partidos que defienden identidades nacionales opuestas pero convergen en el discurso antiinmigración, recrudecido con la crisis en Ceuta. La tensión ya se constató este jueves en las cargas policiales del Fossar de les Moreres.
La Generalitat ha invocado el «espíritu de Sant Boi» de 1976 para esta Diada. Hace 50 años, las formaciones catalanistas se conjuraron bajo el paraguas de la Assemblea de Catalunya para liderar la primera manifestación por la Diada tras la muerte de Franco. Illa considera que hay alicientes e intereses compartidos para que socialistas e independentistas cooperen de nuevo como dique de contención de la extrema derecha y para atajar el agravio económico de la financiación.
El PSC ha afianzado su vínculo con ERC y los Comuns en estos dos años de legislatura, pero las relaciones con Junts siguen difíciles. Que Aliança Catalana se esté alimentando en buena parte de su electorado dificulta que Carles Puigdemont coopere con los socialistas. En el Executiu esperan que la aplicación de la amnistía suponga un cambio de rasante y calculan que el regreso del expresident a Catalunya podría producirse este otoño. «Cuando Puigdemont vuelva pasarán cosas en Junts, aunque no sabemos cuáles», aseguran fuentes gubernamentales.
La aspiración de Illa es que Junts acabe apoyando la nueva financiación en la votación que debería producirse en el Congreso antes de que acabe el año. Los socialistas catalanes no renuncian a que los posconvergentes negocien mejoras y faciliten la aprobación del modelo, aunque sea sin entusiasmo, y esperan que ese giro llegue también a los pactos para gobernar los ayuntamientos tras las municipales.







