El diplomático bangladesí Khalilur Rahman asume la presidencia de la 81ª Asamblea General en sustitución de Annalena Baerbock
António Guterres inauguró este martes en Nueva York la 81ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas con un llamamiento a recuperar la credibilidad en el sistema multilateral en estos «tiempos turbulentos». La intervención marcó el inicio formal de su último periodo ordinario de sesiones al frente de la organización internacional, un mandato que concluirá a principios de 2027 tras nueve años de gestión. Durante su discurso ante los representantes de los Estados miembros, el secretario general situó la reconstrucción de la cohesión entre países como «el reto determinante de esta época».
La sesión inaugural formalizó el traspaso anual de la presidencia de la Asamblea General, que asumió el diplomático bangladesí Khalil Rahman en sustitución de la alemana Annalena Baerbock. Guterres ofreció a Rahman colaborar de forma directa a lo largo de este año para afianzar los mecanismos de negociación internacional. La presidencia de la Asamblea rota anualmente entre los distintos grupos regionales de Naciones Unidas y marca la dirección de los debates diplomáticos en un foro donde cada Estado miembro cuenta con un voto de igual valor.
El secretario general de la ONU denunció que el derecho internacional y los derechos humanos, a los que describió como «el núcleo de la organización», se vulneran en la actualidad con «demasiada frecuencia y con impunidad». Esta falta de cumplimiento debilita los canales colectivos y genera sospechas entre las delegaciones, un clima que termina por «obstaculizar las soluciones eficaces» ante las crisis vigentes. El dirigente advirtió de que este deterioro se produce mientras convergen problemas globales de gran escala, como el aumento de los desplazamientos forzados, la pobreza continuada, la crisis climática, los peligros derivados de una inteligencia artificial sin regulación transparente e incluso el «riesgo de una escalada nuclear».
La diplomacia de la organización encara este ciclo bajo el lema ‘Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos’. La Asamblea afronta este periodo en un escenario de estrechez financiera interna y cuestionamiento de su capacidad resolutiva, al tiempo que los países miembros deberán iniciar el proceso para designar al sucesor de António Guterres al frente de la Secretaría General para los próximos años.







