El grupo vinculado a Jaraboot desapareció 72 horas después de anunciar acceso a información obtenida con Pegasus, sin aportar pruebas
Telegram ha eliminado el canal de difusión utilizado por el grupo de hackers Jarabeo para amenazar con revelar datos del teléfono móvil del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obtenidos supuestamente mediante el software espía Pegasus. La desaparición del grupo, confirmada por La Razón, se produjo en menos de 72 horas desde su creación, según registros de la plataforma.
El mensaje inicial, escrito en castellano —poco habitual en canales vinculados a este colectivo, que suele emplear árabe—, preguntaba a los usuarios: «¿A quién le interesan los datos originales de Pegasus relacionados con Pedro Sánchez?». El enlace al grupo, difundido en redes sociales por cuentas de diversa adscripción política, mostraba ayer el aviso: «El usuario no ha sido encontrado». No se ha aclarado si la retirada fue iniciativa de Telegram o del propio Jarabeo.
El episodio se enmarca en un contexto de sospechas previas sobre espionaje a altos cargos. En mayo de 2022, el Gobierno confirmó que los móviles de Sánchez y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con Pegasus, con un volumen de datos extraídos estimado en 2,6 gigas y 130 megas, respectivamente. La autoría de aquellas intrusiones nunca se determinó públicamente. Hasta ahora, Jarabeo no ha presentado pruebas que respalden su acceso a esa información.
La Justicia francesa vinculó en 2023 el espionaje a Sánchez con operaciones atribuidas a Marruecos. Un informe remitido al juez español José Calama por tribunales galos señalaba «autores comunes» entre los ataques en Francia y los sufridos por el presidente español y los ministros de Interior y Defensa. En España, sin embargo, no se han producido avances públicos en la investigación.
Expertos en ciberseguridad cuestionan la credibilidad de Jarabeo. En otro canal eliminado días antes, el grupo afirmó haber filtrado la identidad de 70.000 agentes marroquíes, cifra que fuentes de inteligencia consideran «poco realista» dado el tamaño de los servicios de seguridad del país africano. La veracidad de estas afirmaciones sigue pendiente de confirmación policial.
Fuente: La Razón







