El PSOE y el PD italiano critican a la primera ministra danesa por pedir suspender Schengen, pero el grupo S&D no respalda su carta para no mostrar fractura interna
El grupo Socialistas y Demócratas (S&D) del Parlamento Europeo ha optado por mantener un perfil bajo ante la crisis migratoria en Ceuta, posponiendo su posicionamiento oficial hasta el pleno de septiembre en Estrasburgo, según fuentes de la Eurocámara.
La decisión llega tras la polémica generada por la carta de la primera ministra danesa, Mette Federasen, y la italiana Giorgia Meloni, que pidieron suspender el espacio Schengen para España tras la entrada irregular de cerca de 80.000 marroquíes el pasado 30 de julio. El vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado del PSOE, Javier López, junto al responsable de Exteriores del Partido Democrático italiano (PD), Pepe Provenza no, respondieron con otra misiva dirigida al presidente de los socialistas europeos, Stefan Löfven, criticando duramente a Federasen por alinearse con Meloni. Sin embargo, su iniciativa no logró el respaldo mayoritario del grupo.
La división refleja las diferencias entre los socialistas del sur —con España e Italia como principales contribuyentes al grupo, con 20 y 19 eurodiputados respectivamente— y los del norte de Europa, donde predomina una política migratoria más restrictiva. Mientras el Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, ha impulsado una regularización masiva con un millón de peticiones en los últimos años, Dinamarca aplica las medidas más duras de la UE. Esta fractura interna ha llevado al S&D a evitar un debate público antes del pleno de mediados de septiembre, donde el Partido Popular Europeo (PPE) y el grupo Patriotas por Europa —al que pertenece Vox— impulsarán una votación sobre la crisis de Ceuta.
La líder del S&D en la Eurocámara, la española Iratxe García, no ha intervenido públicamente en la polémica, a pesar de su papel clave en la coordinación del grupo. La ausencia de una postura unificada podría debilitar la influencia de los socialistas en un debate que enfrentará a los gobiernos del sur con las propuestas más duras del norte y la derecha europea.
El contexto agrava la tensión: Sánchez y Frederiksen son los únicos líderes socialistas al frente de gobiernos en la UE, pero sus políticas migratorias son opuestas. Mientras España apuesta por la integración, Dinamarca ha reducido drásticamente el número de permisos de residencia y ha impulsado deportaciones aceleradas. La falta de consenso en el S&D podría limitar su capacidad para contrarrestar las iniciativas del PPE y Vox en el próximo pleno.
Fuente: El Debate
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