La ministra Milagros Tolón asegura que las clases arrancan con normalidad mientras los padres se dividen entre llevar a sus hijos o no
Los 35 colegios de Ceuta contarán con seguridad privada cuando este viernes se retomen las clases, según anunció la ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón. La medida, solicitada por la comunidad educativa, también se extiende a los centros concertados, y llega después de que la Consejería de Educación y Cultura ceutí haya trasladado a más de un centenar de niños de menos de tres años a otro entorno por la instalación de un espacio de acogida de migrantes a escasos metros de su escuela habitual.
Tolón defendió que los colegios son «centros seguros» y subrayó que es «importante que los ceutíes vean nuestra presencia allí». La ministra también informó de que se ha intensificado la limpieza de los centros y de que habrá un refuerzo psicosocial si alguien de la comunidad educativa lo necesita. Sin embargo, durante la jornada se han sucedido concentraciones y protestas en la ciudad para exigir una vuelta al cole segura.
La división entre las familias es palpable. Cristina, con dos hijos en el colegio San Agustín, tiene previsto llevarlos porque su centro está en el centro de la ciudad, aunque secundará una ausencia colectiva si otras familias deciden no enviar a sus hijos. Yolanda, en cambio, no llevará a sus mellizas de 10 años al colegio Mare Nostrum mientras no perciba una mejora: «No creo que sea normal que mis hijas tengan que ir protegidas por policías, militares y guardias civiles», sostiene. Una de ellas sufre episodios de ansiedad.
Nuria ha retrasado el regreso de su hijo de 15 años, que permanece con familiares en Santander. Su hija mayor sí acudirá porque comienza segundo de Bachillerato y debe preparar la PAU. La decisión, advierte, depende también del barrio y de los recursos familiares: «Hay chicos de 15, 16 o 17 años que esperan el autobús a las siete y media en Loma Colmenar. Si fuera mi hijo, tampoco lo mandaría».
El traslado de los más pequeños se decidió después de que padres, profesorado y vecinos se manifestaran para impedir la instalación del espacio de acogida frente a la escuela Nuestra Señora de África. Aunque en un primer momento lograron que los trabajos se detuvieran, el campamento se instaló después de que se vallara la zona y la Policía Nacional dispersara las protestas.







