El presidente reconoce a Palestina y estrecha lazos con Pekín pese a las advertencias europeas, mientras Marruecos marca la agenda migratoria
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reorientado la política exterior española en su segunda legislatura hacia un alineamiento con China y Palestina que ha generado tensiones con aliados clave de la OTAN y la Unión Europea. Desde 2022, Sánchez ha visitado China en cuatro ocasiones, impulsando proyectos como la instalación de una planta del fabricante chino MG en Ferrol, a pesar de los informes europeos que desaconsejaban el proyecto por riesgos estratégicos.
Este acercamiento contrasta con el estancamiento en la firma de un acuerdo de Defensa con Japón, socio tradicional de España, que espera cerrar el pacto antes de que finalice la legislatura. La UE, que define a China como un «rival sistémico», ha mostrado recelos ante la estrategia española, especialmente en inversiones sensibles. Mientras, la relación con Marruecos —aliado de EE.UU. e Israel— ha priorizado la gestión migratoria, como demostró la crisis de Ceuta en julio, donde Rabat permitió la entrada masiva de migrantes.
El reconocimiento del Estado palestino en 2024, junto a Irlanda y Noruega, marcó otro punto de fricción. España aprobó restricciones al suministro de material militar a Israel y retiró a su embajadora en Tel Aviv, lo que provocó represalias diplomáticas y acusaciones de dirigentes israelíes. Aunque la iniciativa logró adhesiones posteriores en Europa, no logró arrastrar a la mayoría de los Veintisiete inicialmente. EE.UU., principal aliado de Israel, también criticó la postura española.
La llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. ha agravado las diferencias. Trump cuestionó públicamente el compromiso de España con el gasto militar de la OTAN, tras la resistencia de Sánchez a asumir el objetivo del 2% del PIB. Además, las bases españolas, como Rota, han visto limitaciones en su uso para operaciones estadounidenses en Oriente Próximo, generando tensiones en la cooperación técnica.
En América Latina, la relación con Argentina se deterioró hasta niveles inéditos por los cruces públicos entre Javier Milei y miembros del Gobierno español, incluyendo la retirada temporal de la embajadora en Buenos Aires. En cambio, la sintonía con Brasil y su presidente, Lula da Silva, ha reforzado la posición de Sánchez en la izquierda global, aunque sin evitar el aislamiento en otros frentes.
Fuente: El Mundo







