La red contará con 12 arquetas bajo el pavimento y doble alimentación de agua, con control arqueológico obligatorio en cada fase de la obra
La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Córdoba ha informado favorablemente el proyecto de ampliación de la red hidráulica de protección contra incendios en la planta baja de la Mezquita-Catedral. El órgano, adscrito a la Delegación de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte y presidido por el delegado territorial Eduardo Lucena, dio luz verde a una intervención que busca dotar al monumento de puntos de suministro de agua para los servicios de emergencia.
El origen de la medida está en el incendio registrado en agosto del pasado año. Durante las labores de extinción, un vehículo de bomberos tuvo que acceder al interior de la sala de oración porque el edificio no contaba con hidrantes en su interior. El proyecto extiende ahora la red contra incendios que ya existía en las cubiertas del monumento para llevarla también a la planta baja.
La solución técnica elegida es una red completamente soterrada. La Comisión ha descartado instalar bocas de incendio equipadas por el impacto visual y físico que habrían supuesto sobre el inmueble histórico. En su lugar, la infraestructura estará formada por un anillo interior de tubería de acero galvanizado que rodeará el crucero de la Mezquita-Catedral.
La red discurrirá bajo el pavimento y contará con 12 arquetas equipadas con tomas siamesas. Las tapas de esas arquetas se fabricarán con la misma solería ya existente, de modo que la instalación pase desapercibida. El sistema tendrá además doble alimentación de agua, conectada tanto a la acometida existente junto a la Puerta de Santa Catalina como a la nueva sala de bombas situada en el Patio de los Naranjos.
Control arqueológico obligatorio en cada fase de la obra
La autorización incorpora prescripciones porque las obras implican abrir zanjas e intervenir en el subsuelo del monumento, donde pueden aparecer restos arqueológicos y otros elementos patrimoniales. Los trabajos deberán ejecutarse bajo control arqueológico, con medidas en cada fase para minimizar cualquier afección al patrimonio histórico.
La Comisión exige además comunicar el inicio de la intervención. Una vez terminados los trabajos, el promotor deberá presentar una memoria acompañada de documentación fotográfica que recoja el desarrollo completo de la actuación, el resultado final y el programa de mantenimiento de la instalación.
El dictamen considera que la actuación está justificada por razones de seguridad y protección del bien cultural. Según la Comisión, la intervención reduce los riesgos asociados a un posible incendio y encaja con los criterios de la legislación patrimonial andaluza para adaptar los bienes culturales a las necesidades de conservación y seguridad.
Un monumento con la máxima protección desde 1882
La Mezquita-Catedral es uno de los principales referentes del patrimonio histórico y artístico de Andalucía. Fue declarada Monumento Nacional Histórico-Artístico en 1882 y cuenta con la máxima protección patrimonial como Bien de Interés Cultural. Forma parte también de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
La Comisión ha valorado que la instalación enterrada reduce el impacto visual. Al tratarse de una instalación enterrada, el impacto visual se reduce al mínimo y la intervención puede compatibilizarse con la conservación del conjunto. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico actúa precisamente como filtro previo: cualquier obra que afecte a un inmueble con esta catalogación necesita su informe favorable antes de ejecutarse.
La nueva red permitirá a los servicios de emergencia disponer de tomas de agua en la planta baja sin necesidad de repetir la entrada de un camión de bomberos al interior de la sala de oración, como ocurrió durante el incendio de agosto del pasado año.
La aprobación del proyecto se formalizó el 1 de octubre de 2026, y la obra incluye la construcción de una sala de bombas en el Patio de los Naranjos, la cual será operada por el cuerpo de bomberos de la ciudad. Además, se ha establecido un programa de mantenimiento anual que contempla inspecciones trimestrales de las arquetas y pruebas de presión de la red para garantizar su operatividad continua.







