El ministro de Transportes afirma que el presidente no repetirá tras las próximas elecciones y admite que, si le llega el turno, no eludirá la candidatura
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha abierto el debate sucesorio en el PSOE al afirmar que Pedro Sánchez «muy probablemente» no repetirá como candidato tras las próximas elecciones generales, previstas para 2027, y al admitir que, si se le presenta la oportunidad, no rehuirá la candidatura. Sus declaraciones, en una entrevista con Europa Press, han generado malestar en la dirección socialista, donde se considera que ha roto una norma no escrita: evitar especular sobre el relevo del líder mientras este siga en el cargo.
Puente situó el fin de la etapa de Sánchez en 2031, tras una hipotética victoria en los próximos comicios, y recurrió a un símil deportivo para describir su disposición a asumir el liderazgo: «Si el balón me llega cuando faltan dos segundos, no soy de los que la pasan». El ministro, que fue portavoz oficioso de Sánchez durante su primera etapa como secretario general, comparó al presidente con Michael Jordan, pero en Ferraz se interpreta que el paralelismo subraya una realidad incómoda: el partido no tiene un sucesor designado y cualquier mención al futuro sin Sánchez se percibe como un desafío a su autoridad.
Las bases socialistas, tradicionalmente más a la izquierda que la dirección del partido, ven en Puente a un dirigente capaz de conectar con su discurso combativo. Fuentes del PSOE consultadas por Vozpópuli aseguran que, si se presentara a primarias, contaría con el apoyo de la militancia, aunque matizan que no existe una «operación Puente» organizada. Su perfil contrasta con el de otros posibles candidatos, como el exministro Salvador Illa, considerado más cercano al aparato del partido. «No sé quién tendría más apoyos arriba. Abajo tengo pocas dudas», afirma un socialista con experiencia en procesos internos.
El ministro ha cultivado una imagen de dureza frente a la derecha, lo que le ha granjeado tanto rechazo en el electorado conservador como respaldo entre las bases. Su salto a la primera línea nacional se produjo en 2017, cuando Sánchez le encomendó la defensa de su candidatura en las primarias del PSOE. Desde entonces, ha ocupado un espacio político que va más allá de sus competencias en Transportes, actuando como una figura de contrapeso en el Gobierno. Sin embargo, su estilo directo ha generado tensiones internas, especialmente cuando sus declaraciones, como las actuales, anticipan escenarios que el partido prefiere mantener en suspenso.
En el PSOE no hay una sucesión en marcha, pero las palabras de Puente han obligado a la dirección a recordar que Sánchez sigue al mando y que no hay un calendario para su relevo. El presidente ha evitado históricamente fomentar carreras sucesorias, consciente de que debilitan su liderazgo. Aunque Puente intentó restar importancia a sus declaraciones —comparando el debate con la sucesión del Papa o de Kylian Mbappé—, en Ferraz se interpreta que ha cruzado una línea roja: por primera vez, un miembro del círculo cercano a Sánchez admite públicamente que está dispuesto a recoger su testigo.
Fuente: Vozpópuli






