El debate parlamentario en Andalucía mezcla financiación autonómica, gestión de Ceuta y críticas cruzadas al Gobierno central
Juanma Moreno ha contrapuesto este miércoles su gobierno andaluz, calificado como «estable y claro», al de Pedro Sánchez, al que ha tachado de «en fase final» y «el más ocultista de la historia» durante la primera sesión de control parlamentaria tras la disolución de marzo. La sesión, marcada por un ambiente preelectoral, ha enfrentado al presidente andaluz con la portavoz socialista María Jesús Montero, quien ha acusado a Moreno de ocultar su pacto con Vox —»el más reaccionario de las comunidades autónomas»— y de usar el parlamento como «tercera cámara» para atacar al Gobierno central.
Moreno ha recordado que Sánchez solo ha celebrado un debate sobre el estado de la nación en ocho años, frente a los «dos al año» en Andalucía, y ha denunciado la «asfixia» financiera hacia su comunidad. Montero, por su parte, ha reprochado a Moreno su «obsesión» por Sánchez y su «falta de propuestas» para Andalucía, mientras el portavoz de Vox, Javier Cortés, ha exigido «oposición frontal» al Gobierno central, al que ha calificado de «traidor» por casos como la Ley de Nietos o la gestión de la inmigración.
El debate también ha derivado hacia la crisis de Ceuta, con Montero cuestionando la postura de Moreno sobre la acogida de menores migrantes llegados en el asalto fronterizo del 30 y 31 de julio. Moreno ha respondido que la Comisión Europea advirtió contra su traslado a suelo continental para evitar el colapso de Schengen, un argumento que Vox aprovechará en la siguiente sesión para exigir el reconocimiento de la «soberanía española» sobre la ciudad autónoma.
El enfrentamiento refleja la tensión entre el PP andaluz y el PSOE, con Moreno usando el parlamento para presionar sobre la financiación autonómica —»Andalucía necesita otro Gobierno nacional»— y Montero acusándolo de instrumentalizar el debate para atacar a Sánchez. La sesión, con solo seis meses de legislatura tras la disolución, anticipa un año electoral donde el conflicto nacional eclipsará los asuntos autonómicos.
En el cruce de reproches, Moreno ha subrayado que su equipo de gobierno cuenta con «experiencia» y «firme determinación de escuchar a los andaluces», mientras Montero ha insistido en que el presidente andaluz «solo habla del sanchismo» y «está escondido detrás de Pedro Sánchez» en lugar de presentar propuestas para la comunidad. La portavoz socialista también ha recordado a Moreno que ella mantiene su escaño en el Senado, un detalle que el presidente andaluz ha utilizado para devolverle la acusación de trasladar el debate a Madrid.
La sesión de control, la primera tras la disolución de la Cámara en marzo, ha confirmado que la actividad parlamentaria andaluza arranca con la mirada puesta en Moncloa y en las elecciones generales, con la financiación autonómica y la gestión de la inmigración como ejes de una confrontación que los grupos del gobierno y la oposición libran con un claro sello nacional.







