La ministra de Sanidad asegura haber acudido a la zona sin cámaras, pero los médicos ceutíes niegan tener constancia de la visita tras su reunión con el Sindicato Médico
La ministra de Sanidad, Mónica García, visitó Ceuta el pasado domingo para evaluar la situación sanitaria tras la entrada masiva de migrantes a finales de julio, pero su paso por la playa del Trampolín —uno de los puntos críticos reclamados por los facultativos— ha generado versiones contradictorias.
Según el Ministerio de Sanidad, García cumplió su compromiso de visitar la playa del Trampolín, donde se concentran centenares de migrantes, aunque lo hizo fuera de la agenda oficial y sin presencia de cámaras. Sin embargo, fuentes del colectivo sanitario ceutí aseguraron a El Confidencial Digital que no tienen constancia de que la ministra acudiera al lugar. La discrepancia surge tras la reunión de García con Enrique Roviralta, presidente del Sindicato Médico de Ceuta, en la que este le pidió que se desplazara a los «puntos calientes» para comprobar la presión asistencial. La ministra respondió afirmativamente, según testigos, pero los médicos insisten en que no hubo confirmación posterior de la visita.
La llegada de García a Ceuta se produjo dos semanas después de que cerca de 9.000 migrantes entraran en la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio. Durante su visita, la ministra fue recibida con abucheos y gritos de «¡Dimisión, basura, y Sánchez de vacaciones!». En ese periodo, se atendió a 5.800 inmigrantes, de los cuales 3.500 recibieron asistencia en atención primaria y 2.300 en el Hospital Universitario de Ceuta. García defendió que no hay un colapso sanitario en la ciudad, aunque reconoció la existencia de riesgos de salud pública por las condiciones de insalubridad y el hacinamiento, con dos casos confirmados de tuberculosis, uno de ellos en un inmigrante.
El Hospital Universitario de Ceuta ha reforzado su capacidad, pasando de 175 a 212 camas, y en el momento de la visita había 101 personas ingresadas, 28 de ellas migrantes. La ministra activó el Plan de Catástrofes Externas de nivel 1, lo que permitió establecer circuitos diferenciados para la población local y los inmigrantes, así como contratar a más de 60 profesionales hasta el 31 de agosto. Sin embargo, los facultativos ceutíes denunciaron agotamiento y presión asistencial, reclamando soluciones ante una situación que, según ellos, «el hospital en general no aguanta».
La playa del Trampolín, epicentro de las discrepancias, albergaba en el momento de la visita un asentamiento improvisado de migrantes en huelga de hambre para exigir el derecho de asilo. Cruz Roja repartía agua y comida, aunque algunos migrantes rechazaron la ayuda. Las autoridades ceutíes calculan que alrededor de 9.000 personas permanecen en la ciudad tras la entrada masiva, mientras los profesionales sanitarios insisten en la necesidad de medidas estructurales para aliviar la presión en el sistema.
Fuente: El Confidencial Digital
Sigue la cobertura: Gobierno descarta confinar a migrantes en Ceuta – «Injustificado y desmesurado»







