El nombramiento, de libre designación, se produjo en julio antes de la crisis migratoria en Ceuta y replica prácticas de Ábalos y Koldo García
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, designó en julio a uno de sus escoltas personales como jefe del equipo de seguridad de la Policía Nacional en el consulado español de Tánger (Marruecos), un puesto con un salario bruto mensual superior a 12.000 euros. El agente, identificado como David, ocupaba hasta entonces un cargo en el primer anillo de protección del ministro, según fuentes policiales citadas por The Objective. La decisión, adoptada mediante libre designación —un procedimiento discrecional sin requisitos de publicidad—, se produjo semanas antes de la entrada masiva de más de 80.000 migrantes en Ceuta a finales de ese mes.
El consulado de Tánger es considerado un destino dorado dentro de la carrera policial por su proximidad a España y sus elevados salarios. Marlaska ya había utilizado este mecanismo para premiar a otros agentes de su seguridad personal: otro escolta fue asignado a una embajada, aunque en un puesto de menor categoría. Fuentes cercanas al ministro señalan que esta práctica no es excepcional y que algunos agentes acumulan hasta tres destinos diplomáticos bajo este sistema.
La polémica no es nueva. El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su asesor Koldo García recurrieron a métodos similares para recompensar a policías y guardias civiles de su confianza. Entre ellos destaca Rubén de Aldama, hermano del comisionista condenado en el caso Mascarillas, quien fue destinado a la embajada de España en Rusia en 2021 tras dos años como escolta de Ábalos. Otro agente de su equipo fue enviado a la embajada en Cuba, un nombramiento que, según interceptaciones de la UCO, fue gestionado directamente por García con el entonces embajador, Ángel Martín Peccis.
Los sindicatos policiales, liderados por Jupón, llevan años denunciando la opacidad de estos nombramientos. Critican que la normativa exige transparencia en los procesos de libre designación, pero que en la práctica se incumple sistemáticamente. Los puestos en embajadas y consulados, con complementos de hasta 4.000 euros mensuales, son los más demandados por los agentes, lo que agrava las tensiones internas. Jupón ha llevado el asunto a los tribunales, aunque sin resultados hasta la fecha.
El Ministerio del Interior no ha respondido a las solicitudes de aclaración sobre los criterios utilizados para estas designaciones. Mientras, el nombramiento de David en Tánger se suma a una lista de casos que reflejan cómo los cargos de libre designación en el exterior se han convertido en una herramienta de recompensa para agentes cercanos a altos cargos, independientemente del partido en el Gobierno.
Fuente: The Objective






