La CHMS declara la fase amarilla en casi toda la demarcación tras caer los caudales un 45% en julio; Vigo, Bayona y Santiago ya limitan usos no esenciales.
Seis de cada diez ayuntamientos gallegos están en situación de prealerta por escasez de agua, según los datos que manejan las administraciones autonómicas y estatales, que han empezado a aplicar las primeras restricciones de uso en varios municipios. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) ha declarado la fase de prealerta por sequía, en nivel amarillo, en prácticamente toda la demarcación gallega de la cuenca.
La medida afecta a los sistemas del Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Bajo Miño y Limia, distribuidos por las provincias de Lugo, Orense y Pontevedra, y solo queda fuera el Sil Superior, en León. La CHMS constata una reducción del 45 % de los caudales circulantes respecto a los valores habituales de julio, mientras que los embalses del sistema Galicia-Costa presentan la ocupación más baja de los últimos quince años, lo que mantiene la prealerta en 31 ayuntamientos de esa demarcación.
Vigo, Bayona y Santiago de Compostela han aprobado medidas para limitar los usos no esenciales del agua potable. Entre las restricciones figuran la prohibición de llenar piscinas privadas con agua de la red, el riego de jardines y zonas verdes salvo excepciones justificadas, el lavado de vehículos fuera de establecimientos autorizados, la limpieza de calles o fachadas con agua potable y el funcionamiento de fuentes ornamentales sin sistemas de recirculación.
El origen está en un prolongado déficit de precipitaciones: entre marzo y julio se registraron 180 litros por metro cuadrado, un 49 % menos que la media habitual para ese periodo, según la CHMS. Aunque el año hidrológico, iniciado el 1 de octubre de 2025, acumula un volumen ligeramente superior a la media gracias a las lluvias de noviembre a febrero, marzo, abril, junio y julio cerraron claramente por debajo de lo normal.
La Xunta y la CHMS insisten en que el abastecimiento para consumo humano sigue garantizado, pero piden reducir el consumo antes de que la situación se agrave si agosto continúa seco. Las primeras restricciones ya son una realidad y la evolución de la sequía decidirá si se extienden a más puntos de la comunidad.
Fuente: El Debate (España)







