El partido de Antonio Maíllo reclama una revisión de las relaciones con Rabat tras la crisis en Ceuta y promueve una proposición no de ley para excluir a Marruecos de la Copa Mundial de 2030
La crisis de Ceuta ha provocado un terremoto político de primer orden justo cuando falta un año para las próximas elecciones generales. El temblor ha traspasado las fronteras con Dinamarca e Italia, armando un frente común al calor del discurso migratorio y con nuevos controles Schengen.
En lo doméstico, Vox ha tomado fuerza, como ocurre cada vez que hay un conflicto relacionado con la inmigración, y el PP ha elevado sus críticas al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero la partida también se juega en el campo de la izquierda, con movimientos por debajo del tablero que llaman la atención.
La posición de Izquierda Unida
Izquierda Unida ha alzado la voz en el espacio de la izquierda radical, históricamente crítico con el giro del PSOE respecto a Marruecos. El coordinador general de IU, Antonio Maíllo, reclamó en los primeros compases de la crisis en Ceuta una revisión de las relaciones con Marruecos, una idea que volvió a retomar el pasado lunes 10 de agosto en el homenaje a Blas Infante por el 90 aniversario de su fusilamiento.
Maíllo espetó que «la política de apaciguamiento ha sido inútil» y solicitó la «reestructuración» de las relaciones con Rabat tras el episodio en la ciudad autónoma, ya que IU considera que el régimen de Mohamed VI ha sido «cómplice» de lo que ocurrió en el Tarayal a finales del mes pasado.
Implicaciones políticas
La crisis de Ceuta ha provocado un escenario político complejo, con movimientos por debajo del tablero que llaman la atención. El partido de Antonio Maíllo ha optado por elevar el tono para marcar perfil propio en medio de una reconfiguración que está por llegar, pero que ya no debe tardar mucho.
Las elecciones serán, como tarde, en julio de 2027, pero muchos ven ya a Sánchez colocando las urnas en el primer trimestre de 2027 y, para llegar en buenas condiciones, hay que darse prisa. La crisis de Ceuta ha sido un terremoto político que ha traspasado las fronteras y ha armado un frente común al calor del discurso migratorio.
Además, la proposición no de ley presentada por IU para excluir a Marruecos de la Copa Mundial de 2030 es un ejemplo de cómo el partido está buscando marcar una diferencia en la política española y promover una agenda más crítica con el régimen marroquí.
Fuente: El Confidencial
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