El deshielo en el Himalaya y un terremoto causan la riada que arrasa infraestructuras y deja a miles sin contacto
Al menos 98 personas han muerto y 700 permanecen desaparecidas tras las graves inundaciones que han golpeado la frontera entre Nepal y el Tíbet. La fuerza del agua ha arrastrado puentes, cortado carreteras y dañado infraestructuras hidroeléctricas.
La mayor parte de las víctimas mortales se concentra en Nepal, donde la Oficina del Primer Ministro ha confirmado la recuperación de 95 cadáveres en las áreas afectadas por la crecida del río Bhote Koshi. Las autoridades de Nepal confirman la desaparición de dos ciudadanos españoles en las inundaciones.
El origen de la riada
El origen de la riada todavía está bajo investigación, aunque los primeros indicios apuntan a un terremoto y un posterior deslizamiento de tierra. Según el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Chanal, el desprendimiento habría bloqueado temporalmente el cauce del río en territorio tibetano antes de que la acumulación de agua desencadenara la crecida.
La respuesta del Gobierno nepalí
El Gobierno nepalí ha ordenado movilizar helicópteros militares y privados para llegar a las áreas de difícil acceso y ha declarado durante tres meses zona de desastre los territorios afectados. También ha dispuesto atención médica gratuita para los heridos y ha ordenado acelerar la recuperación de carreteras, electricidad y telecomunicaciones.
El primer ministro nepalí, Balandra Shah, ha lamentado la «enorme pérdida humana y material» provocada por el desastre y ha asegurado que el Gobierno ha movilizado «todos sus recursos y mecanismos» para reforzar las tareas de búsqueda, rescate y asistencia.
El agua golpeó con especial violencia el distrito montañoso de Rasura, en el norte de Nepal. La crecida del Bhote Koshi alcanzó a primera hora del miércoles Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, junto a uno de los principales pasos terrestres que conectan Nepal con el Tíbet. La riada arrastró puentes, cortó carreteras y golpeó instalaciones hidroeléctricas y otras infraestructuras. Al menos 19 puentes transitables y unos 40 kilómetros de carreteras han resultado dañados, lo que complica la llegada de los equipos de emergencia a algunos de los puntos más afectados. Además, de los 700 desaparecidos, 484 son turistas, de los cuales 391 son extranjeros y 93 nepalíes; se suman 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de distintos proyectos hidroeléctricos.
Hasta el momento, 57 heridos permanecen hospitalizados en los centros de atención de la zona, mientras que unas 250 personas han sido rescatadas de las áreas inundadas. En la región tibetana, las autoridades han informado de 3 muertos y 265 desaparecidos, lo que subraya la magnitud del desastre en ambos lados de la frontera.
Fuente: Okdiario







