Don Benito y Villanueva de la Serena cierran el expediente tras un referéndum con margen de 27 centésimas
El pleno de Don Benito archivó el 30 de junio de 2026 por unanimidad el expediente de fusión con Villanueva de la Serena, el último intento de modificar el mapa municipal español. Con esta decisión, el país mantiene los 8.132 municipios registrados a 1 de enero de 2026, la misma cifra que en 2023 y solo 110 más que en el censo de 1981, según datos del INE y el Registro de Entidades Locales.
El mapa local español no ha variado en términos territoriales desde 2025: entre enero de ese año y enero de 2026 no se creó ni desapareció ningún municipio. Las únicas modificaciones fueron cambios de denominación, como la normalización toponímica de una docena de municipios gallegos o el ajuste del nombre de Oza Cesuras y Cerdedo Cotobade, los dos únicos nacidos de una fusión en este siglo.
El caso de Don Benito y Villanueva de la Serena ilustra las dificultades políticas para alterar el mapa municipal. En febrero de 2022, ambos municipios votaron la fusión, que requería un 66% de apoyo en cada uno. Villanueva de la Serena superó el umbral con un 90,5% de votos a favor, pero Don Benito lo logró por solo 27 centésimas, un margen mínimo que generó controversia y denuncia de falta de transparencia. La plataforma Siempre Don Benito, surgida de este conflicto, capitalizó el descontento, y las elecciones municipales de 2023 cambiaron el gobierno local, congelando el proceso.
Desde el año 2000, España ha registrado 29 escisiones y solo dos fusiones, ambas en Galicia y impulsadas por la Xunta. Castilla y León, con 2.248 municipios, concentra el 27,6% del total nacional, pero solo el 5% de la población, lo que refleja la atomización del mapa local. La Ley 27/2013, conocida como Ley Montoro, buscaba racionalizar esta estructura con incentivos financieros para fusiones voluntarias, pero su balance es escaso: un solo convenio firmado desde su entrada en vigor, el de Cerdedo y Cotobade.
El debate sobre la eficiencia de fusionar municipios sigue abierto. Estudios académicos no han demostrado que estas uniones generen economías de escala significativas, mientras que la pérdida de identidad y representación local es un costo tangible para las poblaciones afectadas.
Fuente: Electomanía







