El Ministerio adjudicó 30 plazas a Marrakech en mayo, con escala a 100 km de Ceuta, mientras restringía libranzas a tropas desplegadas
El Ministerio de Defensa mantuvo un viaje turístico a Marruecos para 30 militares entre el 3 y el 10 de agosto, coincidiendo con el despliegue de más de 3.000 efectivos en Ceuta durante la crisis migratoria del 30 de julio, que registró 72.000 entradas irregulares. La convocatoria, publicada en el Boletín Oficial del Ministerio en mayo, incluía escalas en Chercharen —a 100 km de Ceuta— y Tánger, mientras las Fuerzas Armadas participaban en el traslado de migrantes y restringían libranzas en la ciudad autónoma.
Defensa justificó el viaje como parte de destinos vacacionales y culturales que se ofertan siempre, adjudicados a la agencia Nautalia Viajes por 29.181,82 euros. El lote, incluido en un Acuerdo Marco de Viajes Internacionales para 2026, reservaba seis plazas para personal en «zona de operaciones», aunque no especificaba si los 30 participantes eran militares en activo. El precio por persona ascendía a 966,79 euros en pensión completa, con cancelaciones penalizadas hasta con el 100% del importe si se renunciaba con menos de cuatro días de antelación.
La crisis migratoria llevó a Defensa a limitar las libranzas del personal desplegado en Ceuta, suspendiendo días de asuntos propios y permitiendo solo permisos «excepcionales». La orden, firmada por el jefe de la Comandancia General, afectó a unidades como el Grupo de Regulares y el Regimiento de Ingenieros, mientras el viaje a Marruecos seguía su curso con visitas a dunas, paseos en camello y alojamiento en campamentos del desierto. La convocatoria preveía «modificaciones o anulación» por causas sobrevenidas, pero el Ministerio no ejerció esta opción.
El itinerario, diseñado meses antes, adquirió relevancia política al coincidir con la mayor avalancha migratoria en Ceuta. El 3 de agosto, día de salida del grupo, militares trasladaban migrantes a la frontera del Tarayal, mientras el folleto promocional destacaba la cercanía de Chercharen a Ceuta. La adjudicación a Nautalia Viajes, formalizada en mayo, no contemplaba cláusulas de suspensión por crisis fronterizas, pese a que el Ejército disponía de mecanismos para cancelarlo.
El programa, dirigido a militares en activo, reserva o retirados y sus familiares, refleja la dualidad entre la gestión de la emergencia y los beneficios sociales para las tropas. Mientras el Ministerio alegaba «casualidad», la oposición podría cuestionar la priorización de recursos en un contexto de máxima tensión fronteriza. La convocatoria, accesible en el BOE, no aclaraba si los participantes eran efectivos desplegables, lo que añade polémica a la decisión de mantener el viaje.
Fuente: La Razón
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