Migrantes sin comida, agresiones con armas blancas y niños con heridas por perdigones en el polígono del Tarajal, mientras el Gobierno no cumple su compromiso de plazas
Ceuta vive una crisis humanitaria este septiembre de 2026: el Gobierno anunció el 31 de agosto ampliar las plazas de acogida de 3.400 a 6.000, pero diez días después solo 320 están operativas en el centro de La Hípica. Mientras, miles de migrantes —incluyendo mujeres vulnerables, familias con niños autistas y menores sin acompañar— sobreviven en tiendas de campaña o a la intemperie, sin comida desde hace días y bajo amenazas violentas.
El polígono del Tarayal, desalojado el domingo a las 3:00 a.m. sin alternativas, se ha convertido en un foco de tensiones. Nihad, una madre marroquí, denunció agresiones con piedras y amenazas de muerte contra ella y sus hijos, incluyendo un impacto de perdigón en la frente de su hijo Ali. Según el parte médico, presenta una herida abierta. La situación dentro del polígono es aún más crítica: agentes de seguridad privada describen escenas comparables a una «selva», con migrantes mostrando signos de desnutrición y malestar psicológico extremo. La ONG Elín alerta de que el estado físico y mental de los afectados se deteriora cada día.
Las 320 plazas anunciadas el 31 de agosto se cubrieron en horas, pero desde entonces no se ha habilitado espacio adicional. El centro de La Hípica sigue en obras, sin fecha concreta para su finalización. Mientras, en los alrededores del CETI, mujeres como Fátima, Hada y Amira —todas inmigrantes económicas— llevan 43 días en la calle, durmiendo en lonas de plástico y expuestas a ratas, serpientes e insectos. El Ministerio de Migraciones no ha actualizado las cifras de plazas disponibles, pese a la promesa de ampliar capacidad.
La crisis afecta especialmente a familias con niños, como la de Nebras (4 años, autista) o Nabila, quien tiene cuatro hijos nacidos en Ceuta y un libro de familia español. «No podemos volver a Marruecos», explica Nabila, cuya familia dejó su casa de alquiler tras recibir mensajes falsos sobre la apertura de fronteras. La Asociación Luna Blanca, que hasta ahora garantizaba alimentación, ha colapsado por falta de recursos. Ayer, a mediodía, se registró una pelea con armas blancas en el campamento, ante la mirada de menores.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, inauguró el martes un nuevo centro de detención para inmigrantes, pero la situación en el Tarayal sigue sin control. La Policía desalojó el domingo el campamento sin ofrecer alternativas, y desde entonces no se ha repartido comida. La vulnerabilidad de los afectados —mujeres, familias y menores— se agrava con la falta de respuesta institucional.







