Los populares registran cinco reprobaciones no vinculantes tras la ausencia de los ministros en comisiones sobre la crisis migratoria de Ceuta
El Partido Popular ha acusado a los ministros de Interior, Exteriores y Defensa —Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares y Margarita Robles— de «rebeldía democrática» por no comparecer en el Senado para explicar la entrada de más de 70.000 migrantes en Ceuta. La portavoz del PP en la Cámara Alta, Alicia García, anunció el registro de cinco iniciativas de reprobación contra estos tres ministros, además de contra Mónica García (Sanidad) y Ana Redondo (Igualdad), por su gestión de la crisis. Las reprobaciones, que no tienen carácter vinculante, se debatirán en septiembre con el respaldo de la mayoría absoluta del PP en el Senado.
La polémica surge después de que los tres ministros citados rechazaran asistir a las comisiones senatoriales la semana pasada, alegando que darían explicaciones en el Congreso a finales de mes. García denunció que la orden de no comparecer partió directamente de Pedro Sánchez, quien, según la portavoz, «prohibió» a sus ministros acudir. «Quien no da la cara por Ceuta, no da la cara por los españoles», afirmó García en una rueda de prensa, donde también vinculó la decisión con el «último verano de disfrute» del Gobierno antes de un posible adelanto electoral.
Estas reprobaciones se suman a las 17 ya aprobadas en la legislatura actual, todas impulsadas por el PP en el Senado. Aunque carecen de efectos jurídicos, su aprobación refuerza el discurso de confrontación del partido contra el Ejecutivo, especialmente en un contexto de crisis migratoria y tensión territorial. El PP ha centrado su crítica en la gestión de la frontera de Ceuta, donde la llegada masiva de migrantes en 2021 y 2023 ha sido utilizada como argumento para cuestionar la política migratoria del Gobierno.
La ausencia de los ministros en el Senado contrasta con su comparecencia prevista en el Congreso, donde el PP no tiene mayoría absoluta. Esta diferencia de trato entre cámaras ha sido esgrimida por el partido para acusar al Gobierno de «doble rasero» y falta de transparencia. Mientras, el Ejecutivo mantiene que las explicaciones se darán en la cámara baja, donde el debate político tiene mayor repercusión mediática y parlamentaria.
El conflicto se enmarca en una estrategia más amplia del PP para erosionar la imagen del Gobierno en vísperas de un posible adelanto electoral. Las reprobaciones, aunque simbólicas, permiten al partido movilizar a su base y mantener el foco en temas sensibles como la inmigración o la gestión de crisis, donde el Ejecutivo acumula críticas desde la oposición y sectores de la sociedad civil.
Fuente: El Periódico
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