La ministra de Sanidad, ausente en dos citas del Gobierno sobre la crisis migratoria, denuncia lentitud en la gestión local y vincula el riesgo epidemiológico al hacinamiento
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside este 17 de agosto una reunión de coordinación sobre la crisis migratoria en Ceuta, sin la presencia de la ministra de Sanidad, Mónica García, pese a liderar un área crítica en la emergencia. Es la segunda vez que García queda fuera de estas citas: tampoco asistió a la video reunión del 7 de agosto, convocada para abordar la situación tras la avalancha de inmigrantes del 30 de julio.
La ausencia de García contrasta con su visita reciente a Ceuta, donde negó un «colapso sanitario» pero admitió un «riesgo epidemiológico elevado» por el hacinamiento y las condiciones insalubres en los centros de acogida. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, matizó después que no había colapso, aunque sí «importante tensión» en el sistema, vinculada a la salubridad de los espacios donde se refugia a los inmigrantes. Médicos locales, representados por el doctor José Enrique Roviralta —presidente del Colegio de Médicos y del Sindicato Médico de Ceuta—, habían exigido su presencia y denunciado la falta de protocolos ante una situación que calificaron de «catástrofe».
García atribuyó parte de la responsabilidad a las autoridades ceutíes, a las que acusó de «no estar ágil» en la gestión, y aprovechó para criticar la política sanitaria de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Sus declaraciones agudizaron el enfrentamiento con la oposición: el vicesecretario general del PP, Elías Bendodo, pidió su dimisión por «culpabilizar del colapso sanitario», mientras que Alberto Núñez Feijóo tachó al Gobierno de «indolente» ante una crisis «cuádruple» que afecta a inmigración, salud pública, orden y seguridad.
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad y responsable de la sanidad en Ceuta, ha sido señalado por los facultativos por su «abandono» previo a la crisis. Roviralta alertó del riesgo de brotes por el desconocimiento del estado vacunal de los inmigrantes y las condiciones higiénicas, factores que García reconoció en su visita, aunque minimizó su impacto inicial. La tensión refleja la división entre el Gobierno central y las instituciones locales, así como la presión sobre un sistema sanitario ya precario antes de la avalancha.
La reunión de Sánchez, a la que asisten otros miembros del Ejecutivo, busca coordinar una respuesta integral, pero la exclusión de Sanidad —tras las declaraciones de García— añade un nuevo foco de conflicto. El PP ha intensificado sus críticas, exigiendo medidas concretas, mientras los médicos de Ceuta mantienen su alerta sobre la falta de recursos y protocolos.
Fuente: Vozpópuli
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