Isabel Gómez, ex candidata de la CUP en Tarrasa, se acerca al partido de Abascal tras romper con la izquierda por su postura migratoria y el independentismo
Vox ha incorporado a varios exmiembros de Ezquerra Republicana (ERC) y del PSC en Cataluña, según confirman fuentes de la dirección del partido a El Confidencial Digital. La estrategia busca atraer a votantes desencantados con las políticas migratorias del PSOE y con el «fraude del independentismo», en palabras de la cúpula de Santiago Abascal.
El caso más destacado es el de Isabel Gómez, quien encabezó la candidatura de la CUP en Tarrasa (Barcelona) en las elecciones municipales de 2007. Gómez, que ahora se define como «simpatizante de Vox», ha mostrado su apoyo público a Alicia Tomás, líder local del partido, tras una agresión reciente. Sectores independentistas la han tachado de «Judas» y «botillera», pero ella rechaza pedir perdón por su evolución política: «No tengo que pedir perdón a nadie», declaró a ABC.
Gómez sitúa su ruptura con la izquierda en 2006, tras ser madre, cuando comenzó a cuestionar el aborto. El punto de inflexión llegó en 2010, cuando denunció una agresión por parte de un inmigrante menor de edad y asegura que no recibió respaldo de sus antiguos compañeros. «Si vienen a agredir a mujeres y robar, no son bienvenidos», afirmó entonces. Vox interpreta estos casos como una muestra del descontento con la gestión migratoria del PSC y con el independentismo, que habría decepcionado a antiguos simpatizantes.
La estrategia de Vox en Cataluña guarda paralelismos con la de Alianza Catalana, formación independentista que también ha fichado a exmiembros de Junts, ERC y hasta de Societat Civil Catalana. Mientras Alianza prioriza la identidad catalana, Vox se centra en la unidad de España, la seguridad y el control migratorio. La dirección del partido asegura que el pasado político de los nuevos simpatizantes no es un obstáculo si comparten sus planteamientos actuales.
Gómez, que no reniega de su trayectoria en la CUP, acusa a la izquierda de actuar «como una secta» y de basarse en «dogmas». Vox confía en que su caso no será el último y trabaja para hacer visibles estas incorporaciones, con el objetivo de demostrar que su crecimiento en Cataluña no se limita a la derecha tradicional.
Fuente: El Confidencial Digital







