La Guardia Civil identifica a 1.800 menores con pulseras, pero los devuelve a la calle sin derivarlos a centros o a Marruecos
Ceuta vive una jornada de tensión extrema tras la entrada masiva de migrantes a finales de julio, con 15 violaciones registradas por la Guardia Civil en las últimas dos semanas, la última contra una niña de 10 años en la calle Lisboa el viernes por la noche.
La ciudad autónoma mantiene desplegados a 1.500 efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional, junto a militares que custodian supermercados y playas prácticamente vacías. La frontera del Tarayal está tomada por fuerzas españolas y marroquíes para evitar nuevos cruces masivos, aunque 1.500 personas han retornado voluntariamente a Marruecos en la última semana.
El sistema de control de menores presenta fallos críticos: aunque se han identificado a 1.800 con pulseras, estos son devueltos a la calle sin ser derivados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ni repatriados. Miles de jóvenes deambulan por barriadas como El Príncipe o se concentran en la playa de El Trampolín, donde se registran altercados continuos.
Las condiciones en la frontera son precarias: los controles de identificación apenas funcionan y el aire acondicionado de las instalaciones está averiado. La llegada de un nuevo inspector ha generado confusión al eliminar los turnos en la frontera, manteniéndolos solo en otras dependencias. En este contexto, la Guardia Civil detuvo a un ciudadano con antecedentes por terrorismo y una orden de Interpol, retenido a la espera de su extradición.
La situación ha vaciado las calles y playas de Ceuta durante el puente de agosto, con solo algunos supermercados abiertos bajo vigilancia militar. Las autoridades marroquíes también han reforzado su presencia en montañas, playas y carreteras para evitar nuevos cruces.
Según fuentes de la Guardia Civil, la mayoría de los menores identificados provienen de países como Guinea, Senegal y Mali, y muchos de ellos han sido separados de sus familias durante el viaje. La situación ha generado una gran preocupación entre los residentes de Ceuta, que temen por la seguridad y la estabilidad de la ciudad.
La respuesta de las autoridades españolas ha sido criticada por algunos sectores, que consideran que no se están tomando medidas suficientes para proteger a los menores y prevenir futuros cruces masivos. La situación en Ceuta sigue siendo muy tensa y es probable que se produzcan más altercados en las próximas horas.
Fuente: El Mundo







