El canciller cubano critica la imposición de multas a entidades financieras y de logística de terceros países
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, criticó la imposición de ’24 multas a entidades financieras, aseguradoras, de viajes, tecnológicas y de logística de terceros países’ por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) y otras agencias de EE UU.
Según el canciller, estas sanciones son una extensión de las medidas adoptadas desde el primer mandato del presidente de EE UU, Donald Trump, y están destinadas a reducir la capacidad del Gobierno de proveer bienes y servicios básicos y provocar irritación en la población, un estallido social y un cambio del orden constitucional.
La política de máxima presión de EE UU
La economía cubana se encuentra casi totalmente paralizada por la crisis energética, tras acumular una contracción de un 15 % entre 2020 y 2025, un porcentaje que, según pronósticos independientes, podría alcanzar hasta un 6,5 % este año.
La presión de EE UU está teniendo un evidente coste social en Cuba, con los apagones que imposibilitan una vida cotidiana mínimamente normal. El transporte público ha desaparecido, los hospitales ofrecen servicios mínimos, la industria está paralizada y, con los cortes eléctricos, los bancos, las oficinas estatales y las telecomunicaciones apenas funcionan.
Además, la imposición de estas sanciones ha tenido un impacto significativo en la economía cubana, ya que las empresas afectadas son fundamentales para el funcionamiento del país. La prohibición para que la entidad financiera Fingime y la corporación multinacional de finanzas y seguros American International Services procesen remesas ha afectado directamente a la población cubana, que depende de estas remesas para su subsistencia.
La situación en Cuba es cada vez más crítica, y la comunidad internacional debe tomar medidas para abordar la crisis humanitaria que se está desarrollando en la isla. La imposición de sanciones no es una solución efectiva para resolver los problemas de Cuba, y es necesario buscar una salida diplomática que beneficie a todos los involucrados.
Fuente: La Razón (Internacional)







