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Vecinos de Ceuta abuchean a Marlaska con gritos de «dimisión» y le lanzan huevos

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Actualización (13 de agosto a las 14:34):

Una docena de huevos fueron requisados por la Policía Nacional durante la visita del ministro del Interior a la Delegación del Gobierno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido recibido con abucheos, pitidos y gritos de «traidor», «rata» y «Gobierno dimisión» durante su visita a Ceuta este 13 de agosto. Los incidentes ocurrieron frente a la sede de la Delegación del Gobierno, donde se reunió con el delegado en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez, y mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado desplegaron un cordón policial para proteger el edificio, custodiado por más de veinte agentes. Durante la concentración, una vecina ceutí intentó lanzar una docena de huevos contra la comitiva, que fueron requisados por la Policía Nacional antes de alcanzar su objetivo. Los gritos de protesta se centraron en el rechazo a la gestión del Gobierno central en la ciudad autónoma, con consignas como «Ceuta no se vende».

La visita de Marlaska se enmarca en un contexto de tensión recurrente en Ceuta, donde la presión migratoria y las disputas territoriales con Marruecos han generado malestar social. El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, es la máxima autoridad del Ejecutivo en la ciudad autónoma, un cargo con competencias en seguridad y coordinación con las fuerzas policiales. La presencia de efectivos policiales en actos institucionales es habitual en zonas con alta conflictividad, aunque el despliegue de este jueves superó lo rutinario.

Este episodio refleja el descontento de parte de la población ceutí con las políticas del Gobierno en materia de migración y relaciones con Marruecos. Ceuta, junto a Melilla, es una de las dos ciudades autónomas españolas en el norte de África, donde la gestión de fronteras y la cooperación con Rabat son temas recurrentemente polémicos. La protesta contra Marlaska no es un hecho aislado: en 2024, el ministro ya fue recibido con protestas similares durante una visita a Melilla, donde colectivos locales le acusaron de «abandonar» la seguridad en la frontera.

La reacción del Gobierno ante estos incidentes suele ser de contención, evitando escalar el conflicto. Sin embargo, el tono de los abucheos —con calificativos como traidor— sugiere un deterioro en la percepción de la gestión central entre sectores de la población ceutí. La Delegación del Gobierno en Ceuta, como representación del Ejecutivo, es el órgano encargado de implementar las políticas estatales en la ciudad, lo que la convierte en un blanco frecuente de críticas cuando estas no satisfacen las demandas locales.

Fuente: El Debate


El ministro del Interior regresa a la ciudad autónoma un día después de su ausencia en el Senado y se prepara para responder a las preguntas sobre la gestión de la crisis

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha regresado a Ceuta un día después de plantar al Senado, donde se le reclamaba para explicar la gestión de la mayor crisis migratoria sufrida por la ciudad autónoma. Su regreso tiene una enorme carga política, ya que Interior ha estado en el centro de las preguntas todavía sin resolver sobre la entrada masiva desde Marruecos.

La posición de Marlaska ha chocado con la defensa que Margarita Robles ha realizado del CNI, después de que distintas informaciones apuntaran a que los servicios de inteligencia habían advertido de movimientos preocupantes antes de la crisis. El ministro ha asegurado que desconocía los detalles de estas advertencias y ha prometido investigar el asunto.

La tormenta política que rodea a Marlaska

Marlaska ha acumulado numerosas crisis durante su mandato, desde la destitución del jefe de la UCO en 2018 hasta la polémica sobre la compra de munición a una empresa israelí por parte de la Guardia Civil. Sin embargo, la crisis migratoria en Ceuta ha obligado al Gobierno a movilizar miles de efectivos y ha abierto un conflicto político con Marruecos.

El ministro se encuentra inevitablemente en el centro de la tormenta, ya que bajo su autoridad se encuentran Policía Nacional y Guardia Civil, y porque Interior es el departamento responsable del control de fronteras. Su decisión de no acudir al Senado ha añadido otra controversia, y ahora se prepara para responder a las preguntas sobre la gestión de la crisis cuando finalmente se siente ante el Parlamento.

Las preguntas que le esperan a Marlaska

Entre las preguntas que le esperan a Marlaska se encuentran qué información manejaba Interior antes de la avalancha, qué avisos recibió, qué conocían Policía y Guardia Civil y por qué el Estado no pudo anticiparse. Estas preguntas son las mismas que han perseguido políticamente al ministro desde 2018, y ahora se han vuelto más urgentes que nunca.

La crisis migratoria en Ceuta ha sido una de las más graves desde la creación de la ciudad autónoma en 1995, y ha obligado al Gobierno a tomar medidas drásticas para controlar la situación. La decisión de Marlaska de no acudir al Senado ha sido vista como un intento de evitar responsabilizarse de la crisis, y ahora se prepara para responder a las preguntas sobre la gestión de la crisis cuando finalmente se siente ante el Parlamento.

El ministro ha asegurado que está dispuesto a responder a todas las preguntas y aclarar cualquier duda que se le plantee. Sin embargo, la oposición ha cuestionado su capacidad para hacerlo, ya que ha sido criticado por su falta de transparencia y su enfoque en la seguridad sobre la humanidad.

La situación en Ceuta sigue siendo caótica, con miles de personas esperando en la frontera para entrar en España. El Gobierno ha anunciado que se tomarán medidas para mejorar la situación, pero no ha proporcionado detalles sobre qué medidas concretas se tomarán.

Fuente: La Razón

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