La Consejería de Medio Ambiente decreta nivel ‘Extremo’ de riesgo por temperaturas de 36°C, humedad bajo el 10% y vientos de hasta 45 km/h en toda la comunidad
La Dirección General de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Castilla y León ha declarado la alerta por riesgo meteorológico extremo de incendios forestales entre el 11 y el 13 de agosto, con prohibición total de fuego en montes y zonas peri urbanas. La resolución, publicada este lunes en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) y firmada por el director general Ángel Manuel Sánchez Martín, entrará en vigor a las 00:00 horas del martes y se mantendrá hasta las 23:59 del jueves.
El decreto responde a una combinación de factores climáticos adversos: temperaturas máximas de 34 a 36 grados, humedad relativa inferior al 10% y vientos medios de 20 a 35 km/h, con rachas de hasta 45 km/h. Además, se prevén tormentas locales y un índice de peligro de incendios que oscilará entre ‘Muy alto’ y ‘Extremo’ en toda la comunidad. La vegetación, afectada por el estrés hídrico tras cinco olas de calor en la campaña actual, presenta «plena disponibilidad para arder», lo que incrementa el riesgo de comportamientos extremos del fuego.
Las medidas preventivas incluyen la prohibición de encender fuego en espacios abiertos, zonas recreativas y acampadas, así como el uso de barbacoas —incluso las autorizadas—, material pirotécnico y maquinaria que genere chispas o descargas eléctricas, como radiales o soldadores. Solo quedan exentas las actuaciones de emergencia para reparar infraestructuras críticas de energía, telecomunicaciones o gas, siempre que se comuniquen a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente.
Este protocolo se enmarca en el Plan de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de Castilla y León (Info cal), que establece cuatro niveles de alerta (Bajo, Medio, Alto y Extremo) en función de variables meteorológicas y del estado de la vegetación. La última vez que la comunidad activó el nivel ‘Extremo’ de forma generalizada fue en julio de 2022, cuando los incendios arrasaron más de 30.000 hectáreas en la provincia de Zamora.
La Consejería de Medio Ambiente, dirigida por Juan Carlos Suárez-Quiñones (PP), ha evitado vincular directamente la alerta con la sequía prolongada, aunque el texto de la resolución menciona el «estrés hídrico acumulado» como factor agravante. Fuentes del Gobierno autonómico confirmaron que se han reforzado los dispositivos de vigilancia con drones y patrullas terrestres, especialmente en las provincias de León, Burgos y Soria, donde la masa forestal es más densa.
La medida afecta directamente a actividades económicas como la agricultura, la ganadería extensiva y el turismo rural, que dependen del uso controlado del fuego. Asociaciones de agricultores ya han solicitado flexibilizar las restricciones para quemas agrícolas autorizadas, aunque la Consejería mantiene la prohibición sin excepciones hasta el jueves.
Fuente: The Objective







