El líder municipal de Vox en Barcelona anuncia su candidatura para 2027 y acusa al Ayuntamiento de no actuar contra la criminalidad, mientras Aliança Catalana gana terreno
El presidente del grupo municipal de Vox en Barcelona, Gonzalo de Oro, ha descartado cualquier pacto con socialistas e independentistas y ha atribuido la inseguridad en la ciudad a un exceso de delincuentes, no a la falta de policía. En una entrevista con ABC, De Oro confirmó su intención de repetir como candidato en las elecciones municipales de 2027 y subrayó que su objetivo es convertir a Vox en una formación decisiva para cambiar las políticas del Ayuntamiento en áreas como vivienda, inmigración y seguridad.
De Oro, que lidera la oposición de Vox en el consistorio barcelonés, criticó la gestión del alcalde Jaume Collboni (PSC) y señaló que la Guardia Urbana y los Mossos d’Escuadra no son suficientes para frenar la criminalidad. «Falta policía en la ciudad, pero el problema principal es que sobran delincuentes», declaró. Su postura contrasta con la de Alianza Catalana, el partido de Sílvia Orrios, que ha ganado apoyo en la ciudad con un discurso más radical en materia de inmigración y seguridad.
El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por el PSC con el apoyo de Junts per Cataluña y Comuns, ha impulsado medidas como la ampliación de la Guardia Urbana y la colaboración con la Policía Nacional para reforzar la seguridad. Sin embargo, Vox acusa al gobierno municipal de no abordar las causas estructurales de la delincuencia, como la inmigración irregular y la ocupación de viviendas. De Oro también advirtió sobre las diferencias entre Vox y Alianza Catalana, a pesar de compartir un discurso duro contra la inmigración.
La estrategia de Vox en Barcelona se centra en consolidar su presencia en el consistorio y atraer votantes descontentos con las políticas del gobierno local. El partido, que actualmente tiene tres concejales en el Ayuntamiento, busca aumentar su representación en 2027 para influir en decisiones clave, como la aplicación de la Ley de Extranjería o la gestión de la vivienda social. La rivalidad con Alianza Catalana, que ha crecido en barrios con alta población inmigrante, añade presión a Vox para diferenciar su mensaje.
El debate sobre la seguridad en Barcelona se enmarca en un contexto más amplio de polarización política en Cataluña, donde la inmigración y la vivienda son temas recurrentes en las campañas electorales. Mientras el PSC y Junts priorizan medidas sociales y de convivencia, Vox y Alianza Catalana exigen políticas más restrictivas, lo que refleja la fragmentación del voto en la ciudad.
Fuente: ABC







