La Delegación del Gobierno estima más de medio millón de asistentes en Madrid tras el rechazo del Congreso a los decretos de emergencia habitacional
Más de 500.000 personas se han concentrado este sábado 3 de octubre en Madrid frente al Ayuntamiento de Cibeles para exigir medidas urgentes contra el encarecimiento de los alquileres y la escasez de vivienda asequible. La protesta, convocada por la Confederación de Sindicatos de Inquilinas e Inquilinos, se produce tras el rechazo parlamentario de los Decretos de Emergencia Habitacional en el Congreso el pasado viernes,. Los manifestantes, organizados en cuatro columnas desde puntos clave como Atocha o Plaza de España, corearon consignas como «Tenemos las llaves de todo Madrid» y «Madrid será la tumba del rentismo», mientras exhibían pancartas con lemas como «Hacia la huelga general» y «La prioridad nacional no somos ni tú ni yo».
La movilización se produce una semana después del desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años. Su caso se ha convertido en símbolo de una crisis que, según los convocantes, «ha colmado el vaso»: Los portavoces de Sindicalismo Combativo de Madrid afirmaron que han planteado un pulso histórico a un gobierno que, a su juicio, no ha hecho nada en ocho años, declararon portavoces de Sindicalismo Combativo de Madrid frente al Ayuntamiento. La Confederación advirtió que, de no aprobarse medidas, «la sociedad española saldrá a las calles para responder», y anunció que la acampada en la Puerta del Sol continuará hasta convocar una huelga general indefinida.
El Congreso rechaza los decretos con topes al alquiler
El rechazo a los decretos, que incluían topes al alquiler y ayudas directas a inquilinos, ha dejado a las organizaciones movilizadas en una posición de desafío directo al Congreso, al que acusan de no atender las demandas ciudadanas. Los sindicatos afirmaron que harán que quienes den la espalda al pueblo tengan que dejar su sitio en el Parlamento, amenazaron los sindicatos, que ya han anunciado asambleas permanentes para presionar a los grandes sindicatos a sumarse a la huelga. La protesta, que se ha replicado en 54 ciudades españolas, refleja una fractura social: según los organizadores, la desconexión entre lo que quiere la gente y lo que votan los partidos es irreparable.
Los decretos, impulsados por el Gobierno, requerían mayoría absoluta en el Congreso, pero no la obtuvieron. Su bloqueo obliga ahora a explorar vías alternativas, como reformas legislativas ordinarias o presiones sociales. Mientras, la acampada en Sol mantiene su presencia, según Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid. La movilización, que ha movilizado a colectivos tan diversos como familias con hijos, trabajadores de la hostelería o jubilados, subraya un dato clave: el 63% de los españoles considera la vivienda un problema «muy grave», según el CIS de septiembre de 2026.
El Gobierno convoca a los grupos sin fecha concreta
El Gobierno ha anunciado una reunión de urgencia con los grupos parlamentarios para explorar fórmulas alternativas, aunque sin fechas concretas. Mientras, los sindicatos insisten en que la única solución es la movilización. La próxima cita será el lunes 6 de octubre, cuando se retomen las asambleas en Sol para definir los siguientes pasos, que podrían incluir paros sectoriales o acciones de desobediencia civil.







