La Oficina de Responsabilidad Profesional analiza la actuación del fiscal Archibald Cox tras una charla de Geoff Shepard en el Departamento
Donald Trump y sus aliados republicanos impulsan una revisión oficial del escándalo del Watergate, centrada en el fiscal especial Archibald Cox, para buscar supuestas ‘irregularidades’ en la investigación que llevó a la dimisión de Richard Nixon en 1974. Según The Wall Street Journal, el Departamento de Justicia de EE.UU. evalúa abrir una investigación preliminar basada en teorías que vinculan el caso con un supuesto ‘lawfare’ (uso de herramientas legales para derrocar al presidente), similar a las acusaciones que Trump ha lanzado contra los fiscales que lo investigan, como Jack Smith.
La iniciativa surge en un contexto de creciente polarización política. El vicepresidente JD Vance comparó públicamente en julio la situación de Nixon con la de Trump, afirmando que un escándalo como el Watergate hoy ‘sería noticia de primera página, pero no tumbaría a un presidente’. Vance, aliado clave de Trump, insistió en que ‘el poder oculto’ que derrocó a Nixon es el mismo que persigue a Trump, según declaró en la Biblioteca Presidencial Nixon.
El Watergate como modelo de ‘lawfare’ contra Trump
El punto de partida de esta revisión es una presentación realizada en septiembre por Geoff Shepard, un exasesor de Nixon convertido en historiador y revisionista del Watergate. Shepard expuso en el Departamento de Justicia su tesis de que el ‘Estado profundo’ derrocó a Nixon. Su charla, titulada ‘Watergate como lawfare’, incluyó 78 diapositivas, según el diario.
Su teoría se basa en el despido de Cox en 1973 —ordenado por Nixon tras negarse a entregar las grabaciones de la Casa Blanca—, un episodio conocido como la ‘Masacre del sábado por la Noche’. Cox fue reemplazado por Leon Jaworski, quien continuó la investigación hasta que Nixon dimitió en 1974.
El Departamento de Justicia ya rechazó en 2022 una solicitud similar de Shepard, alegando que habían transcurrido demasiados años. Sin embargo, fuentes cercanas al caso indican que ahora los funcionarios quieren ‘escuchar su versión’, aunque aún no está claro si derivará en una investigación formal. Una portavoz del Departamento aclaró que la presentación de Shepard ‘no constituye una investigación’, pero la Oficina de Responsabilidad Profesional (OPR) sigue analizando el caso.
Paralelismos políticos: de Nixon a Trump
Trump ha acusado a los demócratas de usar el sistema judicial para ‘acabar con él’ desde su primer mandato (2017-2021). Ahora, con el control del Departamento de Justicia, sus aliados buscan dar la vuelta a la narrativa. La semana pasada, senadores republicanos —entre ellos posibles candidatos a vicepresidente en 2028— atacaron a Jack Smith, el fiscal que investigó a Trump por el asalto al Capitolio y la gestión de documentos clasificados.
Este verano, Vance vinculó ambos casos en un discurso en la Biblioteca Presidencial Nixon en California. Vance afirmó que el legado histórico de Nixon está experimentando un resurgimiento y que existe un paralelismo con lo que, dijo, intentaron hacerle a Trump.
En 2024, su gobierno creó un fondo de miles de millones de dólares para compensar a quienes se sintieran ‘perseguidos’ por los demócratas, incluyendo a los asaltantes del Capitolio. Ahora, con el control del Departamento de Justicia, sus aliados exploran herramientas legales para cuestionar investigaciones pasadas, como la del Watergate, presentándolas como ejemplos de ‘abuso judicial’.
El riesgo político es alto: si la revisión del Watergate se convierte en una herramienta para deslegitimar investigaciones actuales, podría profundizar la crisis institucional en EE.UU. y reforzar la narrativa de Trump sobre un sistema judicial ‘enemigo’. Hasta ahora, sin embargo, no hay indicios de que la OPR vaya a abrir una investigación formal, aunque el simple hecho de que se esté considerando demuestra el alcance de la influencia de Trump en las instituciones.





