Teherán rechaza el rechazo de Trump a su propuesta de paz en la ONU y exige levantar el bloqueo naval en siete días
Abás Araqchí, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, ha advertido el lunes que su país «está preparado para la diplomacia y para la guerra», tras el rechazo de Donald Trump a la propuesta iraní de paz presentada en la Asamblea General de la ONU. Araqchí, en una entrevista con NBC, insistió en que Teherán no retrocederá ante «una guerra apocalíptica» si Washington mantiene su postura agresiva.
La propuesta iraní, presentada la semana pasada, ofrecía reabrir el estrecho de Ormuz en siete días y reanudar las conversaciones nucleares a cambio de que EE.UU. levantara el bloqueo naval a sus puertos, suspendiera las sanciones a su crudo y restableciera el alto el fuego. Trump descartó la iniciativa el sábado y mantuvo su exigencia de concesiones nucleares por parte de Irán, lo que ha tensado aún más las relaciones bilaterales.
El ministro iraní criticó la falta de confianza con Washington como principal obstáculo para la diplomacia, subrayando que «no hay motivos para interactuar» con la administración de Trump tras su comportamiento en los últimos dos años. Araqchí recordó que Irán asistió a la ONU para «forjar la paz», no para escalar el conflicto, pero advirtió que su país no cederá en su postura frente a lo que considera una «guerra de agresión».
El contexto: el estrecho de Ormuz, clave para el 20% del comercio marítimo global, ha sido escenario de tensiones recurrentes entre Irán y EE.UU. desde 2019, cuando Teherán aumentó su actividad naval en la zona como respuesta a las sanciones estadounidenses. La propuesta iraní buscaba desescalar el conflicto, pero el rechazo de Trump —que ha vinculado cualquier avance diplomático a concesiones nucleares— ha dejado la puerta abierta a una escalada militar, algo que Araqchí no descartó en sus declaraciones.
¿Qué se juega cada actor? Para Irán, la propuesta de paz era una señal de buena voluntad para reducir la presión internacional, pero el bloqueo naval y las sanciones —que afectan a sectores clave como el petróleo— limitan su margen de maniobra. EE.UU., por su parte, prioriza contener el programa nuclear iraní, aunque su postura ha sido criticada incluso por aliados como Alemania, que abogan por un diálogo controlado. La comunidad internacional, dividida entre el aislamiento de Trump y las advertencias iraníes, observa cómo este pulso podría redefinir la estabilidad en Oriente Medio.







