Claudia Macero, segunda dirigente opositora en volver al país tras meses de protección diplomática, exige al Gobierno acceso para Machado
María Corina Machado, líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz 2025, ha celebrado el lunes el regreso de Claudia Macero, jefa de comunicaciones de su organización Vente Venezuela, tras permanecer asilada en la embajada de Argentina en Caracas desde 2024.
Macero, que llegó a Venezuela el pasado fin de semana, fue recibida por decenas de activistas en el aeropuerto de Maiquetía y acompañada hasta la plaza Bolívar, donde se festejó su retorno. Según declaró, su decisión de volver es «estrictamente personal» y busca «generar confianza» para que más venezolanos regresen y impulsen la democratización del país.
El regreso de Macero —segunda dirigente opositora en volver tras Omar González, en agosto— se produce tras una operación negociada con Estados Unidos para facilitar su salida de la embajada argentina en mayo de 2025. Las autoridades venezolanas calificaron entonces el traslado como resultado de un «proceso de negociación», aunque la oposición lo atribuyó a presiones internacionales.
Macero desconoció la fecha exacta del regreso de Machado, pero exigió al Gobierno venezolano permitir su entrada tras siete intentos fallidos. La líder opositora, prohibida de salir de Venezuela desde 2022, mantiene un perfil bajo tras su victoria en las primarias opositoras en 2023, aunque su presencia en el país sigue siendo un símbolo clave para la oposición.
El contexto: la embajada argentina en Caracas fue durante meses un bastión de la oposición, donde se refugió Machado en 2024 tras ser acusada de «conspiración» y «traición a la patria». Su salida en mayo de 2025 marcó un punto de inflexión en la estrategia de la oposición, que ahora apuesta por el regreso de sus dirigentes para reforzar su presencia en el país.
El regreso de Macero se interpreta como señal de que la oposición está cambiando su estrategia, pasando de la defensa de sus dirigentes en el exterior a la consolidación de su presencia interna, lo que podría abrir nuevas vías de movilización y diálogo con el gobierno.
La operación de traslado, coordinada con la embajada argentina y con la participación de Estados Unidos, se realizó en mayo de 2025, cuando las autoridades venezolanas describieron el proceso como resultado de una negociación, mientras la oposición lo vio como una presión internacional.




