Trump califica la salida de «victoria» y respalda al nuevo primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, mientras compara el repliegue con el de Afganistán en 2021
Estados Unidos ha retirado sus últimas tropas de Irak, poniendo fin a la coalición internacional que combatió durante doce años a Estado Islámico. El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró este miércoles la salida militar en sus redes sociales y la calificó de «victoria» para ambos países. La retirada llega 23 años después de que Washington lanzara la invasión de Irak para derrocar a Sadam Husein.
«Hoy me complace anunciar que las últimas fuerzas estadounidenses están abandonando Irak», escribió Trump. El mandatario describió la intervención como un «largo camino, marcado por decisiones muy erróneas» y afirmó que «este es un gran día para Estados Unidos». En el mismo mensaje, sostuvo que la jornada supone «una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre Estado Islámico».
Trump se atribuyó la derrota de la organización terrorista y de «otros actores muy perniciosos y peligrosos». Además, vinculó el repliegue desde la base aérea de Erbil con la salida de Afganistán en 2021. Denunció que durante la administración de Joe Biden «se abandonó gran parte del equipamiento militar y todo lo demás», y mencionó que yacen trece guerreros muertos y muchos otros gravemente heridos. En esta ocasión, según su relato, la retirada «marca el final de una expedición al infierno que ha resultado muy costosa».
El presidente estadounidense también se refirió al nuevo primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, a quien describió como «una persona excepcional». Trump expresó su respaldo «pleno» al jefe del Ejecutivo iraquí y confió en que «sea capaz de gestionar muy bien la situación» tras el fin de la presencia militar estadounidense. «Nos marchamos dejando a Irak con un nuevo y maravilloso primer ministro», añadió.
La salida de las tropas cierra una presencia militar que arrancó en 2003 con la invasión para derrocar a Husein. Estados Unidos se mantuvo en el país hasta 2011, cuando el entonces presidente Barack Obama ordenó la retirada. Solo tres años después, las tropas estadounidenses regresaron en el marco de la coalición internacional para combatir a Estado Islámico. Esa misión, liderada por Washington, contó con socios europeos como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania.
De la invasión de 2003 al regreso de 2014
La cronología de la presencia militar estadounidense en Irak explica por qué la retirada anunciada ahora no es un hecho aislado. La invasión de 2003 derrocó a Sadam Husein, pero la ocupación se prolongó ocho años más hasta la salida ordenada por Obama en 2011. El vacío de seguridad que dejó esa retirada facilitó el avance de Estado Islámico, que en 2014 tomó amplias zonas del país. Ese año, Washington volvió a desplegar tropas al frente de una coalición internacional con apoyo de varios países europeos.
La comparación que Trump estableció con Afganistán en 2021 tiene un trasfondo político concreto. La retirada de Kabul, bajo administración de Joe Biden, derivó en la caída del gobierno afgano y en la pérdida de material militar estadounidense. Trump ha usado ese episodio para marcar contraste con su propia gestión y presentar la salida de Irak como una operación ordenada. El mensaje incluye la mención a trece guerreros muertos y a otros gravemente heridos, una referencia que el presidente no detalla más en su publicación.
El respaldo a Al Zaidi y el futuro de la coalición
El apoyo explícito de Trump a Ali al Zaidi sitúa al nuevo primer ministro iraquí como pieza central del escenario posterior a la retirada. El presidente estadounidense no solo lo respaldó, sino que condicionó parte del éxito de la salida a la capacidad de Al Zaidi para gestionar la situación. Esa declaración deja abierta la relación bilateral entre Washington y Bagdad una vez que no haya tropas estadounidenses sobre el terreno.
La coalición internacional que ahora se disuelve estuvo integrada por socios europeos como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania, además de Estados Unidos. El fin de la misión liderada por Washington plantea a esos países la pregunta de qué ocurre con su propia presencia y con el marco multilateral que sostuvo la campaña contra Estado Islámico durante doce años. La retirada estadounidense era la pieza principal de esa estructura, por lo que su salida afecta directamente a la continuidad del resto de la coalición.
El anuncio llega sin que Trump haya detallado plazos ni condiciones para una posible vuelta de tropas. Tampoco ha precisado qué mecanismos de vigilancia o apoyo mantendrá Estados Unidos en Irak tras el repliegue. Lo que sí ha fijado es el marco político de su mensaje: la retirada como cierre de una etapa y como victoria propia, con el respaldo a Al Zaidi como principal activo de la nueva relación entre ambos países.







