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Lun. Sep 28th, 2026
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El partido ultra de Roberto Vannacci, respaldado por Salvini, queda tercero en unas parciales donde la coalición de Meloni gana con el 56% y la izquierda supera al PP local

Roberto Vannacci, líder del partido Futuro Nacional (FN), ha sufrido este lunes un revés histórico en su primera prueba electoral: su candidato, Domenico Gannett, solo logró el 7,59% de los votos en las elecciones parciales de Regio Calabria (sur de Italia), quedándose en tercer lugar tras la coalición de gobierno —que sumó el 56,19%— y el candidato de la oposición de izquierda (34,83%). El resultado, muy por debajo de las expectativas, refleja la debilidad actual de un partido que, según sondeos recientes, podría alcanzar el 7,8% en las próximas elecciones generales de 2027.

Las elecciones en Regio Calabria se convocaron para cubrir el escaño dejado vacante por Francesco Cannizzaro, diputado de Forza Italia (FI) —partido de la coalición gobernante— tras ser elegido alcalde en junio. El ganador, Fabio Roscioli, candidato de la coalición liderada por Giorgia Meloni, celebró el resultado con un vídeo en redes sociales donde se le escucha gritar «hemos ganado», según publicó el presidente regional Roberto Oxiuro (también de la derecha).

El fracaso de FN contrasta con el auge que pronostican los sondeos para 2027. Según la última encuesta de Youtrend, el partido de Vannacci podría convertirse en la cuarta fuerza política del país, con un 7,8% de intención de voto —una cifra similar a la obtenida en estas parciales—. Sin embargo, en el terreno real, su candidato quedó por detrás incluso de los bloques tradicionales de izquierda y derecha, lo que pone en duda su capacidad para consolidarse como actor relevante en el corto plazo.

Vannacci, un exmilitar y eurodiputado que saltó a la fama en 2023 por su libro de tesis xenófobas y homófobas, abandonó en 2024 a su mentor Matteo Salvini (vicepresidente del Gobierno y líder de Liga) para lanzar su propio partido. Aunque su formación aún no tiene grupo parlamentario propio —pues las últimas elecciones generales se celebraron en 2022—, controla a algunos diputados y senadores desertores de la derecha tradicional.

Su programa electoral, inspirado en «la tradición romana y cristiana», incluye propuestas como prohibir la difusión de «contenidos homosexuales» en medios de comunicación. Además, Vannacci ha generado polémica por sus frecuentes alusiones al régimen fascista de Benito Mussolini (1922-1945), lo que ha alejado a sectores moderados de la derecha italiana.

El contexto: por qué estas parciales eran clave para Vannacci

Estas elecciones parciales en Regio Calabria —una provincia con alta tasa de desempleo y tradición de voto a la derecha— eran un termómetro crucial para FN. La región, gobernada por el conservador Roberto Oxiuro, ha sido históricamente un bastión de partidos como Forza Italia y Liga, pero también ha registrado un crecimiento del voto de protesta en los últimos años. Para Vannacci, un triunfo aquí habría servido como trampolín para presentarse como alternativa real a la coalición de Meloni de cara a 2027.

Sin embargo, el resultado refleja dos realidades: por un lado, la dificultad de FN para atraer votos más allá de su núcleo duro de seguidores; por otro, la solidez de la coalición gobernante, que logró revalidar su hegemonía en una circunscripción tradicionalmente conservadora. La izquierda, por su parte, logró un segundo puesto inesperado, lo que podría indicar un desgaste en el voto de centro-derecha.

Implicaciones: ¿qué se juega Meloni y Salvini?

Para Giorgia Meloni, el resultado es una señal de que su coalición sigue siendo la fuerza dominante en el sur de Italia, donde el descontento social suele traducirse en votos para opciones más radicales. Sin embargo, el ascenso de FN en los sondeos —aunque no se haya materializado en las urnas— obliga a la primera ministra a estar atenta a posibles fugas de votantes hacia opciones más extremistas.

Por su parte, Matteo Salvini, aunque ya no apoya directamente a Vannacci, ve en el fracaso de FN una oportunidad para reafirmar su liderazgo en la derecha italiana. Salvini ha criticado en el pasado las posturas más radicales de Vannacci, pero su relación pasada como mentor del general abre una grieta en la unidad de la derecha. Si FN sigue creciendo en las encuestas sin traducirse en votos reales, podría debilitar aún más a Liga en las regiones donde compite.

El Gobierno de Meloni observa con inquietud el ascenso de Vannacci, no solo por su discurso, sino porque su presencia podría fragmentar el voto de derecha en las próximas elecciones. Aunque FN aún no tiene representación parlamentaria, su capacidad para movilizar a sectores descontentos —especialmente en el sur— podría convertirse en un factor de inestabilidad para la coalición gobernante.

Mientras, Domenico Gannett, el candidato de Vannacci, ya ha anunciado que analizará los resultados para «replantear estrategias». Su partido, que aún no tiene grupo parlamentario, depende ahora de su capacidad para consolidar su base electoral antes de las generales de 2027. Si no logra mejorar estos números, su ambición de convertirse en cuarta fuerza política podría quedarse en un espejismo.

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