La ordenanza, aprobada por mayoría, excluye espacios de culto y zonas donde sea habitual cubrirse el rostro, según argumentan los populares
Lérida ha aprobado este viernes una ordenanza municipal que prohíbe el uso del burka y el niqab en espacios públicos. La medida, impulsada por el Ayuntamiento, cuenta con el respaldo de PSC, Junts y Vox, mientras que ERC, PP y Comuns han votado en contra.
El texto legal, que regula el uso de estas prendas en lugar de prohibirlas directamente, incluye excepciones clave: no se aplicará en espacios de culto ni en zonas donde sea «normal o habitual» cubrirse el rostro, según lo establecido en el artículo 12 de la ordenanza. Los populares argumentan que esta redacción permite evitar un veto total, alineándose con las costumbres sociales aceptadas.
La decisión llega en un contexto de creciente debate sobre la regulación de símbolos religiosos en espacios públicos, con posturas divididas entre partidos que priorizan la seguridad ciudadana y otros que defienden la libertad individual.
El marco legal y los precedentes en Cataluña
Esta medida se enmarca en una tendencia creciente en varias localidades españolas, donde se han aprobado normativas similares para regular el uso de prendas que cubren completamente el rostro. En Cataluña, el debate sobre la laicidad del espacio público ha sido recurrente, especialmente en municipios con tensiones sociales o culturales marcadas. La ordenanza de Lérida sigue el ejemplo de otras ciudades como Barcelona o Girona, donde se han implementado regulaciones similares en los últimos años, aunque con enfoques distintos.
El PSC, partido gobernante en la ciudad, ha defendido la medida como un equilibrio entre seguridad y respeto a la diversidad cultural, mientras que ERC y Comuns han criticado la iniciativa por considerarla discriminatoria. Por su parte, Vox ha apoyado la ordenanza desde una perspectiva de «protección de la identidad cristiana de España», según declaraciones previas de sus representantes.
Implicaciones políticas y sociales
La aprobación de esta ordenanza podría tener repercusiones en el debate nacional sobre laicidad y derechos fundamentales. Mientras partidos como PP y Vox suelen alinearse en temas de seguridad y regulación de símbolos religiosos, su postura en este caso refleja divisiones internas: el PP votó en contra, alineándose con ERC y Comuns, lo que podría interpretarse como un intento de evitar confrontaciones con sectores sociales o religiosos.
La medida también plantea preguntas sobre su aplicación práctica: ¿cómo se identificarán los espacios donde sea «habitual» cubrirse el rostro? ¿Qué criterios se usarán para determinar qué prendas están permitidas y cuáles no? Estas cuestiones podrían generar tensiones legales en el futuro, especialmente si se recurre a los tribunales.
En un contexto donde el debate sobre la identidad y la integración sigue abierto, la ordenanza de Lérida añade un nuevo capítulo a la discusión sobre cómo equilibrar seguridad, libertad y diversidad en el espacio público.



