El viaje de Felipe VI a las ciudades autónomas se prepara mientras un exsenador marroquí advierte de violencia y el Gobierno refuerza seguridad
El Ministerio del Interior ha adjudicado a la empresa General Comunicaciones y Seguridad el suministro de dispositivos electrónicos de contramedidas para la escolta del Rey Felipe VI, por un coste de 28.340 euros sin IVA. El contrato, publicado el 27 de julio y ejecutado en 60 días, se enmarca en el programa de seguridad ciudadana y coincide con la preparación del viaje real a Ceuta y Melilla, en plena crisis migratoria.
La compra, aprobada el 13 de agosto por la comisión de valoración, responde a un contexto de creciente tensión: el 30 y 31 de julio se registró una entrada masiva de migrantes desde Marruecos a Ceuta, que prolongó la presión en la frontera y desató un enfrentamiento político. Además, el exsenador marroquí Yahya Mohamed Yahya, exalcalde de Beni Enzar y expresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado marroquí, difundió un vídeo amenazando con «derramar sangre» si Felipe VI visita las ciudades autónomas. El mensaje, grabado frente al consulado español en Nador, reivindica la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla y ha sido calificado como una «intimidación directa» contra la Jefatura del Estado por un informe de inteligencia citado por The Objective.
El viaje real, el primero desde 2014, se enmarca en un debate institucional abierto tras la crisis migratoria. Pedro Sánchez defendió en agosto la visita, argumentando que él ya había acudido a las ciudades durante su mandato, mientras que el PP interpretó sus palabras como un reproche a la Corona. El ministro de Transportes, Óscar Puente, criticó días antes la imagen del Rey fotografiándose con el periodista Javier Negre en Colombia, calificándola de «absoluta ignominia». Por su parte, el portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, consideró «no urgente» el desplazamiento real, priorizando la atención a los migrantes en Ceuta, donde Interior estima que 3.000 a 3.500 personas permanecen fuera de los recursos de acogida.
La última visita de un jefe del Estado a Ceuta y Melilla fue la de Juan Carlos I en 2007, que desencadenó una crisis diplomática con Marruecos. El contexto actual, marcado por las amenazas y la movilización de efectivos policiales, ha convertido el viaje en un símbolo político: mientras el Gobierno prepara la agenda, Interior refuerza la seguridad en ambas ciudades ante posibles entradas masivas coincidiendo con las elecciones marroquíes del 23 de septiembre.
Sigue la cobertura: Vivas ve «razones inconfesables» tras la inacción en Ceuta







